viernes, 8 de junio de 2007

LA BALADA DE LA TRAIDORA SOLITARIA








ANNE GRAY HARVEY (ANNE SEXTON)
Estados Unidos, Massachusetts (1928-1974)


Deseando morir
Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.Luego la casi innombrable lascivia regresa.
Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,los muebles que has puesto al sol.
Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.
En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,he poseído al enemigo, comido al enemigo, he aceptado su destreza, su magia.
De este modo, grave y pensativa,más tibia que el aceite o el agua,he descansado, babeando por el agujero de mi boca.
No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.
Nacidos sin vida, no siempre mueren,pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce que hasta los niños mirarían con una sonrisa.
¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,
y a pesar de todo ella me espera, año tras año, para reparar delicadamente una vieja herida, para liberar mi aliento de su dañina prisión.
Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la página del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.

Los bombarderos

Nosotros somos América.
Somos los que rellenan los ataúdes.
Somos los tenderos de la muerte.
Los envolvemos como si fuesen coliflores
La bomba se abre como una caja de zapatos.
¿Y el niño?El niño decididamente no bosteza.
¿Y la mujer?La mujer lava su corazón.
Se lo han arrancado
y se lo han quemado y como último actolo enjuaga en el río.
Este es el mercado de la muerte.
¿Dónde están tus méritos, América?

La música se desliza hacia mí

Espere señor. ¿Para qué lado queda casa?
Ellos apagaron la luz
Y la sombra se mueve en la esquina.
No hay señales en este cuarto,
Cuatro mujeres, de más de ochenta,
Cada una con pañales.La la la, oh… la música se desliza hacia mí,
Y puedo sentir la melodía que tocaban
La noche en que me dejaron
En este instituto privado sobre la colina.
Imagínenlo. Una radio sonando
Y todos aquí estaban locos.
Me gustó y bailé en un círculo.
La música se derrama sobre la razón
Y, de una manera divertida
La música ve más que yo.
Quiero decir que se acuerda mejor;
Recuerda la primer noche aquí.
Estaba el sofocante frío de Noviembre,
Hasta las estrellas estaban adheridas al cielo
Y esa luna demasiado brillante,
Pasando a través de los barrotes para pegarme
Con un canto en la cabeza.
He olvidado todo el resto.
Me atan a esta silla a las 8 A.M.
Y no hay señales que indiquen el camino,
Sólo la radio, sonando para ella misma
Y la canción que recuerda
Más que yo. Oh, la la la
Esta música se desliza hacia mí.
La noche en que llegué bailé en un círculo
Y no tuve miedo.¿Señor?

3 comentarios:

Jens dijo...

Hola, queridas Lili y equipo de Meridiana: aparte de comentarles que en esta nueva visita encuentro el diseño del blog fantástico, en la composición de imagen y textos, como en la calidad de textos elegidos y autores, un comentario al menos a los poemas de Anne Sexton, sobre todos al segundo, BOMBARDEROS. Con toda la fuerz y la carga simbólica del título, con qué ferocidad se muestra la reversión más salvaje del gran sueño americano; y qué cósmica soledad la suya; cuantos paralelos vitales con Sylvia, con nuestra Alejandra. Qué frágil su belleza, y qué enorme poeta, por favor...

Solamente ese "¿Señor?", al final, ese único y lapidario signo de interrogación en inglés, es un viaje al mismo fondo de la noche del alma de la Poeta.

Abrazos y GRACIAS!!

Jens

Meridiana dijo...

Gracias Jens por tus palabras, de verdad que Anne Sexton tiene esa revulsión que desmonta los íconos del sueño americano, con un sonido
de raspado, de erosión. El ama de casa y su fiesta de cuchillos, hundidos en la carne de América.

Lilián

La Gata Insomne dijo...

Hola Meridiana
este blog es una delicia

en la traducción que tengo del poema lo titulan

"Balada de la masturbadora solitaria"

vuelvo a ver qué me dicen ustedes
ella es una de mis preferidas

abrazos