sábado, 29 de marzo de 2008

EL AZUL CIELO DE TUS OJOS

"Pudorosa" Obra de Mariana Volponi
expuesta en la muestra Combi


Melancólicas sonrisas iluminaban los ojos de aquella estatua con piel que sostenía la vida.
Quería regalarles el saber y la experiencia; contarles lo que significaba tener una familia. Cada uno ocupaba su lugar, eran pequeñas piezas de su mundo amar-molado, sin asperezas.
No eran juguetes sino los pupilos del alba, patitos que llevaba detrás.
Escondía sus ojos en gafas transparentes que causaban el efecto opuesto, los hacían llamativos, vívidos y penetrantes, humanos, y queribles.
Se la veía descansando, siempre todo estaba hecho.
Se la veía frente al mate y la pava una y otra vez, era su ritual, su mito.
Era redonda, porque era perfecta, tan así como la mesita azul circular que sacábamos al patio para jugar a las cartas.
Cajas transparentes de acrílico que encerraban cartas gastadas con olor a viejo pero con contenidas sensaciones de sus manos de alpaca.
El círculo del aura de sus hombros delineaba la rosada robustez que marcaba la pudorosa huella de los días sobre cielos entrelazados de parra y sombra.
Escalones de asombro nosotros tres escalábamos cuando contaba el pozo de la canasta.
Su vida era inmensa y contagiosa.
Un perfecto te con limón en las tardes de invierno y una exquisita sopa al llegar la noche. Adorablemente amable y risueña escondida en aspecto dictador y alemanote de inmensidad mezclada con elegancia.
Usaba chal, tenía juanetes y un lugar exclusivo de “terapia” para sus helechos. Era rosada y coqueta, con uñas siempre pintadas. En verano frutas y jazmines recién cortados.
La medida, la palabra justa y equilibrada en el momento perfecto.
Pero un día enfermó.

Derrumbándonos todos como piezas de dominó bien acomodadas, comenzamos a caer en cámara lenta… junto con ella.
Su tres de corazones era para sus nietos. Sus colores para sus hijas y sus ojos profundos e infinitos para sus hijos muertos.
Comenzó teniendo imágenes confusas, sobre personas y perros que venían a buscarla, era negro. Vio a todos sus hermanos que no estaban, invitándola a una cena sospechosa y poco común. Ya tenía dificultad para respirar.
Luego, unos tosidos extraños imitando Lobos Marinos en agonía.
Así como la falta de aire se apoderaba de ella extendió sus manos, flacas e insomnes, llenas de poca vida y sostuvo con gran delicadeza a sus dos hijas.
Luego de algún minuto interminable poco a poco decidió que ya no quería ver y cerró por última vez sus párpados, bajó esas preciosas persianas y nos privó de ver por última vez sus hermosos ojos infinitos. Dolía. Pero hizo bien, porque ya no tenían vida.
Luego todo fue llanto y desolación, jazmines sin perfumes, rosas deshojadas, marchitas, sin razón. Ya no estaba su eterna investidura de mármol, no ya las tardes de magias y cartas.
Ya no los té perfectos, no más los pozos de canasta, no la sopa caliente ni los estofados de domingo. Ya no dolían los juanetes, ya no respiraba (con dificultad). No respiraba.
Ya no existía terapia para sus helechos, ahora todos debían morir.
Ya no estabas aquí.

Nuestro consuelo quizás fue pura ilusión, pensamos que tuviste la muerte que deseaste, que como nos enseñaste, todos tienen lo que merecen.
A ti te tocaba lo más hermoso en la vida de una madre. Viste el rostro de tus dos hijas al cerrar los ojos a ésta vida y viste el rostro de tus dos hijos varones al entrar en la eterna siesta del alma, en campos del Señor, donde pertenecía el azul cielo de tus ojos.


Vanesa Aldunate

A Carmen Haberkorn

viernes, 14 de marzo de 2008

CYTEEN: EL PRECIO DE LA ETERNIDAD



Alcanzar la vida eterna. O por lo menos, la juventud eterna. Desde lo profundo de la Historia es el deseo primero y último, el que empuja a los hombres a la hazaña. Gilgamesh fue en busca de los mismos dioses para robarles el secreto de la inmortalidad. Fausto vendió su alma a cambio de juventud. Más de tres mil años separan al gran poeta anónimo del gran Goethe, pero el conflicto es el mismo: perdurar, a cualquier costo.. Por supuesto, la inmortalidad ya estaba más o menos prevista. "Creced y multiplicaos", "el llamado de la especie" y demás que nos hacen transmitir nuestra carga genética de generación en generación. Pero al humano no le basta con asegurar la continuidad de la especie: pretende la continuidad del individuo. Se anhela la eternidad de la carne. La materia ante todo.
Tan atractivo resulta ese estilo de inmortalidad que empujó a la ciencia a arrasar con sus propias fronteras. Así, lo que en una época fue literatura de ciencia-ficción, Crick y Watson demostraron que era nada más que química; Wilmut y Campbell dieron un paso más adelante y consiguieron replicar exactamente a Dolly desde el primer hasta el último nucleótido mediante lo que conocemos como clonación (del griego "klon": retoño). ¿Un pie en el umbral de la eternidad? Casi. Dejando de lado los molestos pruritos éticos y morales, podríamos arriesgarnos a decir que la eternización de los seres humanos está al alcance de la mano. Por lo menos, en su constitución genética o genotipo y su aspecto exterior o fenotipo. Conociendo a la especie, podemos asegurar que vamos por el buen (?) camino: hemos logrado fotocopiarnos.
Sólo que el fascsímil no basta. Es nada más que una "réplica parental", según la definición de C.J.Cherryh. Y no alcanza. Para que el ser perdure, debe perdurar también la mente. ¿Se puede clonar la mente? Se puede intentar. El programa no es sencillo ni económico. Deben reproducirse con precisión todos y cada uno de los instantes de la vida del "original", hasta los detalles nimios de un resfrío, una menarca temprana y una madre castradora o permisiva. Forzar su ocurrencia, si es necesario, para que la "réplica" se convierta en un nuevo "original", con toda la carga completa de experiencias que lo convierten en su antecesor. No tu padre o madre; ni siquiera un gemelo. Se trata de convertirte en la misma persona, con idénticas ideas, sentimientos, vicios y virtudes. Literalmente, renacer. Hemos atrapado a la eternidad.
Pero, ¿a qué precio? ¿Dónde queda el libre albedrío, si nos vemos obligados a revivir una y otra vez la vida del "original"? ¿Cuándo comienza la vida del nuevo ser, si debe repetir sin lugar a error la de otro a quien sucede? ¿Cómo escapar a esa planificación absoluta? El razonamiento del planificador es impecable y no habría modo de escapar, salvo por un pequeñísimo error. El error de Kant.
Sí, es cierto que nuestra percepción del mundo nos dice cómo es el mundo y que ella es la que genera el tiempo y la condición. No sabemos si somos la mariposa que soñó ser un hombre o el hombre que soñó que era mariposa, porque nuestros sentidos podrían estar engañándonos eternamente y nosotros no comprenderlo jamás. Pero hay algo respecto de lo cual es imposible engañarnos: nosotros mismos. Tenemos la experiencia directa, que no depende de nuestra percepción del exterior. Esa percepción sin intermediarios en la que en definitiva, dicta cómo somos, qué hacemos y cómo reaccionamos ante los estímulos que provienen de esa realidad individual que nos da nuestra percepción consciente. Se le escapó a Kant, lo pensó Schopenhauer, lo confirmó Freud.
Ese es el defecto que hará que la "réplica" sea, finalmente, distinta al "original". Que no respete sus deseos; que tenga nuevas ideas, diferentes, opuestas. Que, incluso, posea una moral y una comprensión de los hechos completamente diversas a las de su antecesor.
Esa es la lección de "Cyteen": la eternidad no tiene sentido para los humanos. No lo tiene porque de otro modo no habría evolución. Evolucionamos porque somos imperfectos y mortales. Intentamos mejorarnos con cada paso que da la especie, natural o artificial, pero siempre queremos más, nada más que porque no somos perfectos. La perfección es estasis; la inmortalidad y la eterna juventud son perfección. La perfección no crea, no avanza, no se reproduce. No necesita de clones. La evolución seguirá valiéndose de herramientas que ahora quizás nos parezcan inmorales o antiéticas, pero no se cortará los pies a sí misma.
¿Demasiada filosofía para un libro de ciencia-ficción? Es que la ciencia-ficción es hija dilecta de la filosofía, porque nadie es tan osado u osada como para responder a la pregunta por las causas primeras con el futuro, en lugar del pasado.
Cherryh propone en “Cyteen” un futuro humano probable y sin embargo, totalmente ajeno al de la madre Tierra. Un futuro en la que en el planeta natal queda poco espacio y ya hay generaciones que nacieron en el espacio exterior, muy lejos del sistema original, y con las mismas necesidades básicas que en la Tierra: crecer y multiplicarse para prosperar. La población natural y sus formas habituales de reproducción no son suficientes para poblar mundos hostiles, y se recurre a los úteros mecánicos y a la clonación de humanos y “azis”. Los azis también son tan de carne y hueso, y tan clones y objeto de manipulación genética como los humanos, pero la diferencia fundamental con éstos es su educación: reciben información a partir de programas específicos desde el mismo momento de su nacimiento. Semejante formación — que genera desde sirvientes de escasas luces y emociones estables hasta genios al borde de la locura, pasando por ejércitos soberbiamente preparados para exterminar y sobrevivir — no exime a los azis se ser “propiedad privada” de sus amos humanos. Son el equivalente futurístico de los siervos de la gleba, con amos que, si lo desean, gozan inclusive del derecho de pernada.
En tanto, los humanos continúan creciendo en un ambiente que los llena de estímulos al azar, lleno de situaciones inesperadas de prueba-y-error. Eso es lo que les otorga esa inasible diferencia cualitativa, lo que les da el don supremo de la toma de decisión en lo que transcurre un latido de corazón. El humano se autoconcede el ejercicio de la duda, ejercicio que puede destruir sin remedio la mente de un azi, que no está programado para dudar.
Esa misma duda que humanizó a Descartes, es la que finalmente desequilibra la balanza. Eternizarnos a través de nuestra mente transferida a una carne renovada no es la solución. Parece tentador pero la lección puede ser terrible porque, ¿quién quiere repetir eternamente sus errores?
Mónica Sacco











miércoles, 9 de enero de 2008

HERMANAS DE LA FURIA


Ah, Dionisios! Has abierto en mi pecho un espacio, y soplan vientos divinos...!

Bendíceme. Dame carne rosada para mi paladar, anuda tu cabello al cuello de mis hijos.
En la noche crece la luna y mi cuerpo es la única guía. Echo espuma por la boca mientras expulso mi corazón.

Empújame. No dejes mi pie sin el arco de tu salto. El cielo ha cambiado de lugar y es irresistible este abismo vertiginoso.

Canto y bailo la danza de Sémele. Atrás ha quedado la inocencia virginal, la serena mirada de madre. Mi desnudez es sinuosa como una serpiente y mi cría es de lobo: a dentelladas ocupará su lugar en el mundo.

De la tierra brotada, la vid y sus racimos son ofrenda. La sed urgente embriaga del vino primero.

Hermoso dios: dame tu máscara y tu cuchillo, la matanza será sagrada. Tendrás mi sangre en tu copa, mi fruto en tu bandeja.

Dones de tu cortejo: jubilosa, yo soy una, y soy todas.




A la mañana siguiente


La fresca brisa me despierta mientras la luz va dibujando lentamente formas y colores en el velo oscuro de la noche. Mis hermanas duermen y el monte está silencioso. Es la hora de la quietud, como si algo hubiese sucedido.

Aún paladeo el sabor del vino en mi lengua. Con los ojos entrecerrados busco la cabeza de mi hijo, tendido a mi costado. Pero algo empapa mis dedos, que no avanzan más allá del cuello...

Estremecida, cubro mi boca con el silencio del espanto...¡Sácame, Dionisios, de esta pesadilla...!
Mi niño, mi tierno amor, el tajo ha sido certero. ¿Pero quién...?
Obsceno, el cuchillo asesino ha quedado a su lado, como si de un guardián se tratase. ¡No juegues, Hades, con mi corazón...devuélvemelo! No arranques mis brazos (ya no abrazaré...), mis piernas (no caminaré...). Sólo tengo mis ojos, faros inútiles en tu tiniebla.

Desde el fondo de mi memoria avanza una mano. ¿La mía...? Brilla sudorosa, mientras mi cuerpo se contornea al son de una música desconocida. La pelea es inminente. El león, pronto a atacar, dibuja su zarpazo en el aire.
Alguien arroja el puñal y mi mano lo toma por el mango. El peligro apura la destreza y acierto al cuello. El rugido es final y la bestia cae a mi lado. Salvada, me arrodillo ante ti, mi dios, y bebo la sangre del sacrificio...
La escena se desvanece en ese punto, como si fuera suficiente tanto recuerdo para mi tragedia.


Vano es mi llanto, vano el cubrir de besos el rostro tan amado. El sol duele en el cielo: alumbrar el horror es una misión cruel.
Mis hermanas han huido despavoridas y hemos quedado solos.

Hijo de ojos vacíos: perdóname.

Y tú, mi dios, que te agitas en mi interior con el viento de la locura, derrama tu piedad sobre mi cabeza, bendíceme con tu rayo, disuélveme en la eternidad.


Liliana Piñeiro




martes, 11 de diciembre de 2007

VALIS: DIONISOS RELOADED


SIVAINVI (Sigla de Sistema de Vasta Inteligencia Viva) nombre
tomado de un Film norteamericano. Perturbación del campo de
la realidad por el que se crea un vórtice negentrópico
autocontrolado y espontáneo que tiende progresivamente a
subsumir e incorporar su medio para transformarlo en
estructuras de información.



1_ Solo hay una Mente, pero en ella subsumidos dos principios contienden

6_ El Imperio nunca tuvo fin

12 _ Los Griegos conocieron al Inmortal como Dionisos, los Judíos como Elías, los Cristianos como Jesús. Cuando un huésped humano muere, él se traslada, de modo que no es nunca atrapado ni muerto…

13_Dijo Pascal: “toda la historia no es sino un hombre inmortal que aprende de continuo”. Se trata del Inmortal al que veneramos sin conocer su nombre. Vivió mucho tiempo atrás pero aún sigue vivo. El Apolo Capital está a punto de regresar. El nombre cambia.

22_Llamo plásmata al Inmortal, porque es un modo de energía, es información viviente Se duplica a sí mismo no a través de la información ni en información, sino como información

29_No caímos por causa de un error moral, caímos por causa de un error intelectual: el de considerar como real el mundo fenoménico. Por tanto, somos moralmente inocentes. Es el Imperio en sus múltiples disfraces el que nos dice que hemos pecado. El Imperio nunca tuvo fin.

30 _El mundo fenoménico no existe, es una hipóstasis de la información que procesa la Mente.

34_Perdimos la capacidad de leer el lenguaje de la Mente en alguna época primordial, nos han llegado leyendas de esta caída en un modo cuidadosamente redactado. Por “redactado” quiero decir falsificado. Sufrimos el desconsuelo de la mente y lo experimentamos inadecuadamente como culpa.

52_Pero por debajo de todos los nombres , hay un solo Hombre Inmortal; y nosotros somos ese hombre.

Tractates Cryptica Scriptura – Apéndice de Sivainvi
(Extracto)
Philip K. Dick

domingo, 25 de noviembre de 2007

FRAGMENTOS DE UN POEMA IMPOSIBLE





los ojos encendidos de una orfandad que hoy es la mía

padre estás volviendo a casa
padre estoy volviendo

padre qué nos has traído

de niño me asustaba pensarte solo y perdido
hoy que yo estoy
solo y perdido

quién soy padre rilkean heart san francisco
asís mismo tu hijo de corazón salvaje

debo nombrarte para aprender a perderte
debo nombrarte para aprender a ganarte

sigo buscando mis límites
qué nos cansamos de no decirnos
qué nos cansamos de no hablar

carga en tus brazos el niño que fui
yo sostengo ese cuerpo cansado
desde el hombre que hoy no está
cargo en mis brazos al niño que fuiste

en quién hablo cuando callas
padre color de ojos indescifrable


Javier Galarza.
http://morirenlaciudadyvivirenelintento.blogspot.com/


foto: Padre e hijo - Paco Espinoza

domingo, 4 de noviembre de 2007

Francisco "Paco" Urondo: AMOR Y REVOLUCIÓN


Carta abierta (fragmento)

Querida mía, esto que debió ser una conversación
serena o quieta, un reencuentro en un bar, como hacen
los amantes ya desavenidos; un lugar cualquiera bajo el sol,
cobijando del relámpago y el viento, un sitio
en el mundo para recibir una carta o conversar de algo
que, sin duda, siempre quise decirte
secretamente, sin testigos y que ahora se convierte
en una pública confesión, sin ninguna
intimidad. Una oda o una elegía, no
lo sé bien; palabras
con significados ciertos
o melancólicos, que representen nuestro destino
y hablen por nosotros y tiemblen antes de desaparecer.

Trepidaremos ligeramente frente a la sola fachada
del recuerdo, junto a los graznidos
inocentes, los graznidos impensados, los lindos
graznidos, los ásperos y filosos de la realidad.

Quería hablar a solas y solamente de nosotros. Admitir,
abrir la bondad; olvidar
por un momento que el orgullo bate
la mayoría de nuestros ademanes, incluidos
los miserables o los insignificantes. Ah mi viejo amor, hablar
de estas cosas es abrir una mano que hasta ese momento
era un puño; la mano se abre y los pájaros cubren
el cielo y el horizonte; una pluma
cae muy cerca nuestro y con alguna tristeza vemos
que algo se aleja, algo que guardábamos
en la mano cerrada, un pájaro que vuela y cubre
el espacio. Ya no hay razones para crisparse. Se quiere quejar
la mano vacía, quiere oír
y solamente la soledad la arrastra y la conmueve.
Quería poner las cosas en su lugar; hay un espacio
para cada cosa, una palabra para cada temblor, una disculpa
desencadenando toda arbitrariedad: el temor
ha proferido; ha dado aliento a la traición, pábulo
a la maravilla: tristeza
y rencor por un sueño, un gesto cálido y perdido.

Querida mía: soy un hombre que te pierde.

Así, esta carta puede ser muy bien una despedida
o una invitación para que abras ese calor que he conocido
a tu lado; esa promesa; ese amago. Es hora de tomar
decisiones; es una hora sin seducción: estamos a punto de
viajar; será
una partida en la que –a lo mejor- uno se despide del otro;
un viaje
en el que nos despediremos de muchas cosas; empezaremos
de nuevo juntos o alejados: el mar, el cielo
bajo, la condescendencia, el horror y los pozos
del aire y otros peligros
del amor húmedo y sin aire que nos secunda; este horizonte
todavía sin vida, que sólo nos espera
para vivir; esta tormenta
de verano que –por suerte- terminará por perdernos.



La verdad es la única realidad

Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o
de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos,
aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el ángelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente
el presente, pero pertenecen a la realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad,
como
la esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha
hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.

Francisco Urondo.


Cárcel de Villa Devoto, abril de 1973.

miércoles, 3 de octubre de 2007

FULGOR DEL ÚLTIMO UMBRAL



William Blake - Hécate




Fallo perfecto

Como si fuera a morir en septiembre
mis teorías muero hoy
y vivo, sanguijuela roja.

Pulcro mosaico donde soy el fallo perfecto.

¿Vamos,
vampiro,
por las trampas?
Por los misterios
individuales: alfiles sin deriva que éramos.
Los misterios
-en uno-
que desesperamos sean.

Maltratarnos, océano primario.
Malnadar azules, amigo, si el instante.

Son, somos,
en tu risa con tu risa, cadalso.


(En cursivas Isaías Garde)


Pentesilea

Se ha hurtado el casco negro y el cabello se disuelve
y la atavía.
No hay tablero más exacto.
No hay otro laurel.

Algo dicta al arte tu partícula más inútil.

En la pequeña hora,
la espada lejos del amoroso vuelo,
Héctor ha de morir
tres veces
en torno a Ilión.



Getsemaní

La tensión del pie al acuñar su sandalia
su exquisita vanidad
una y otra vez
alienta el naufragio
en nuestras noches de Getsemaní


Señor de la batalla

en tu laberinto
quise quedarme
pero la altivez se traza con sangre

anduvimos por esquinas suburbias y hoy despierto a la carcoma
la lámpara desvía la plegaria
de una orden
de la pesadumbre

la camisa esculpe un vientre y sé que está vacío

duélenme los trinos que al alba convocan,
duéleme ese nombre que no es de pájaro ni de fauno

ahora el desierto:
llevaré otro trino, no el de hoy, sabiendo esta mañana,
espejo contiguo -eras espejo-
que ya no queda cosecha para morir con mérito



Isla de noche

Llora sobre el cuerpo de un animal dormido
y nadie espera en el jardín

Las arboledas hacen silencio a su paso
y los ciruelos envejecen
incapaz la noche de abrir el azahar ya partido

No llora la palabra
no llora el llanto no llora los dedos quietos no llora la piel de la tierra
no reconoce la risa ni la piedad de aquella noche

Nadie mira esta niebla que desanda los huesos, esta palabra
que tuerce la caída
el perenne calor del hierro y la furia
la estampida de los caballos
la cascada de los dioses en Islandia

(de Playa Köchel)



Natividad de mi hermano

el mutismo
el autista
la rabia
todas las promesas
la palabra que nunca dijo
ni dice

es la navidad
la natividad de mi hermano
el árbol que renace con sus muñequitos
la
piel cancerosa
el lirio ausente

jueguen los dioses al deleite
celebren
la noche pagana
mientras
inventamos un fresno druida
que apacigüe
esta túnica
final


tu espanto
la crisálida
el enorme cielo encendido
que nos desconoce


Texto incesante

del color insomne
dije
no nos pertenece

hilo de oro, el tobillo blanco, la túnica que desconozco
tu ojiva
criatura
los leopardos que mueren en la llanura
has visto
cuando la hiedra se enamora del cielo
y queríamos el cieloy la hiedra
dijo
que no existimos


tocame el pelo
y la cintura
enamorada del muro

los pájaros
que nos dicen
no
nunca
jamás nuestra mesa
el vino
la concesión
el texto incesante

(de Texto Incesante)




Don’t disturb

Ella absorta, hijo. Y vos, absorto. Y vos, en deuda. Y ella, en aventura ininteligible. Y las noches áridas, y el espejo que ni has sospechado cuando anunció que alumbraría a un monstruo. Y las calcinadas tardes del octavo mes, no has pensado en eso, hijo, hijo, padre. Has sabido de esa palabra, si padre. Sabemos de esa palabra, si también Pandora. Una sola vez mirame, antes de la barca y antes de la horca. Antes del cartel don't disturb.



Melodrama S. XIX

No te vayas, David, ni a la France. Una década ha pasado. Rommel sobrevivió. Simón sólo el instante, el mío. Todos estamos tristes y la montaña cae. Tuve un encuentro con el conde, dijo algo de Guillermina. Mientras bebía tu café traté de recordar la turquesa mar, pero hubo una vacilación del agua, eso que se siente al abrir los ojos después del insomnio, esa zanja espesa de herida pútrida y entonces cómo discernir.Me obligo a la teoría.
Me desentiendo así del suicidio. Y entonces, Gea, la que todo lo preside, habla de un orden.
De algo, fuera de tiempo.Oye, la arena silba. Silba. Oye. La arena.

(de Chacal de Noche)



Elfo

No protegeré el campo ajeno. Desvestiré sus cosechas, el fruto del ahorcado. Sabes, no importa ni la tierra ni tu resistencia ni la mandrágora. Tal vez la arqueología luego diga de nosotros que hemos sido el estrépito a deshora. Algo así como un elfo tutelar, el murmullo que desdice la anarquía, la soledad de una rama de olivo.Estoy construyendo tu verano para el mes más cruel.

Aria

Me despido; creo que un anatomista salvará la lluvia en estos cuencos. No la mirada; pertenece al silencio. Es el espacio entre los dedos para la copa de ámbar.Soy ese pacto sanguíneo pero jamás, jamás tendré el cuerpo y una pluma para firmar.He fallado.


(de Palimpsesto)

Patricia Damiano

Textos completos en Zoopat
http://patriciadamiano.blogspot.com/





sábado, 15 de septiembre de 2007

POESIA DISCORDANTE



El triunfo de la muerte

a Daniel Oesterreicher

mi amor murió y no en batalla
en helado lugar en argentina
sudada por la roña de tanta bala torcida
cuando abrían sus cuerpos los golpeados
y golpeaban sin vencer pateaban
contra el terror la vida
se volteaba
punzando las blancas espadas advirtiendo
la mosca en el hombro austero y asesino
mi amor se alzaba

cebada suerte loca entraña aguijón absurdo
me atan el pensar desamparan

en trelew, la maldita, en una carretera,
en alegre viaje, con viento y abedules,
entre amigos murió, sin ver la Parca.
la muy artera me ha ceñido la cintura
y doblegóme las fuerzas
es una burla atroz: no te hubieras reído

murga de sirenas y no hay batalla
en trelew

¿sin batalla, mi amor, contra el impacto?
¿hubo tu pierna tensa, un empujón, una ventana abierta,
las manos en la cara, un brusco girar,
hacia la banquina desierta? ¿un pestillo arrancado,
el viento en la nuca, una palabra a medias, el vigor
vencido, al filo del futuro? ¿un nudo blanco,
tenaz, contra el vacío? ¿la presión de tu cuerpo,
de golpe la vida entera, sobre el metal más frío,
una trampa, el fin idiota? ¿un miedo animal,
una última batalla, el miedo visceral, mi amor, mi dulce niño?

el tajo es grande y mi alma tan pequeña

(No sabe el mundo la bárbara mueca que le tumba el rostro)





(si venían...)

si venían a traer los panes
los panes eran buenos
y abríamos la boca leve de la fiebre


son dos manos desnudas, tan desnudas

En toda esa saciedad, urge una desgracia.
Deslizado en sábanas pulcrísimas piensa un infeliz.
En dulces nalgas piensa, sólo esa victoria.
De sus leales blancuras surgen animales sin suerte.
Arrancar un sueño para sí, esa violencia.
Atrapa un insecto. Muy cerca de sus ojos lo lastima.
Le quedan reflejos azules, pedazos de ala.

(A mano alzada,1986)


porque sobre glúteos blancos quién liquidaría
su pasado veraz
la breve aguja
vuelven del asceta y el amante
sensitivos

entonces en cuatro patas, a la hora del poniente, a azucarar
los brotes

°°°

refiérase despacio y tono tibio a poco fuera de la silla o taburete
con verbos delicados, que no falle, que se engañe,
que le pisen

(Vida interior de la discordia,1994)


el miedo y la resaca del miedo
engrosan el silencio

heme testigo de un cepo

°°°

ah si tuviera de su lado las órdenes y la miel
qué no valdría
pondría las palabras en hilera
de tres en seis
¡y que caiga la hojalata!
ésta por vegetal y aquélla por ramplona y ésta por danzar y ésa por sierva
así el mundo es vuelto a ser mundo hospitalario

(Bastardos del pensamiento,1997)
Laura Klein

domingo, 19 de agosto de 2007

EL HILO EN EL LABERINTO


.] La divinidad sin inmortalidad define la libertad del creador, Dionisos, dios de la tierra, aúlla eternamente en el desmembramiento. Pero simboliza al mismo tiempo esa belleza trastornada que coincide con el dolor. Nietzsche creyó que decir sí a la tierra y a Dionisos era decir sí a sus sufrimientos. Aceptar todo, y la suprema contradicción, y el dolor al mismo tiempo, era reinar sobre todo. Nietzsche estaba dispuesto a pagar el precio debido por ese reino. Sólo la tierra, grave y doliente, es verdadera. Sólo ella es la divinidad. Del mismo modo que Empédocles se precipitó en el Etna para ir a buscar la verdad donde está, en las entrañas de la tierra, así también Nietzsche proponía al hombre que se hundiera en el cosmos para encontrar su divinidad eterna y convertirse en Dionisos. [...]
Albert Camus

En El hombre rebelde, Buenos Aires, Losada, 1975
Lamento de Ariadna

¿Quién me calienta, quién me ama todavía?
¡Dadme manos ardientes!
¡dadme un brasero para el corazón!
Tendida en la tierra, estremeciéndome,
como una medio muerta a quien se le calienta los pies,
agitada, ay, por fiebres desconocidas,
temblando ante glaciales flechas agudas de escalofrío,
cazada por ti, ¡pensamiento!¡
Innombrable! ¡Encubierto! ¡Aterrador!
¿Tú, cazador entre las nubes!
¡Fulminada a tierra por ti,
ojo sarcástico que me mira desde lo oscuro!
Así yazgo,me doblo, me retuerzo, atormentada
por todos los martirios eternos,
herida,
por ti, el más cruel cazador,
tu desconocido, dios...
¡Hiere más hondo!
¡Hiere de nuevo!
¡Pica, repica en este corazón!
¿A que viene este martirio
con flechas de dientes romos?
¿Qué miras otra vez
sin cansarte del tormento humano
con malévolos ojos de rayos divinos?
¿No quieres matar,
sólo martirizar, martirizar?
¡Para qué martirizarme a mí,
malévolo dios desconocido?
¡Ah, ah!
¿Te acercas sinuoso
en semejante medianoche?...
¿Qué quieres?
¡Habla!
Me estrechas, me oprimes,
¡ah, ya demasiado cerca!
Me oyes respirar,
acechas mi corazón,
¡celoso!
-¿pero celoso de que?-
¡Fuera, fuera!
¿para qué la escala?
¿quieres subir
adentro, hasta el corazón,
subir hasta mis más
secretos pensamientos?
¡Impúdico! ¡Desconocido! ¡Ladrón!
¿Qué quieres sacar robando?
¿Qué quieres sacar escuchando?
¿Qué quieres sacar atormentando?
¡tú, atormentador!
¡tú, dios verdugo!
¿O como el perro debo
refregarme contra el suelo ante ti?
¿Sumisa, embelesada fuera de mí
menear la cola por amor?
¡Es inútil!¡
Punza otra vez,aguijón el más cruel!
No soy tu perro, sólo tu presa,
¡cazador el más cruel!
tu más orgullosa prisionera,
bandido tras las nubes...
¡Habla al fin!¡Tú, encubierto con el rayo! ¡Desconocido! ¡habla!
¿Qué quieres, salteador, de mi?...
¿Cómo?
¿Un rescate?
¿Qué quieres de rescate?
Pide mucho, ¡lo aconseja mi orgullo!
Y habla poco, ¡lo aconseja mi orgullo!
¡Ah, ah!
¿a mí es a quien quieres? ¿a mí?
¿a mí entera?...
¡Ah, ah!
¿Y me martirizas? ¡Loco que eres un loco!
¿Requetemartirizas mi orgullo?
Dame amor, ¿quién me calienta todavía?
¿quién me ama todavía?
dame manos ardientes,
dame un brasero para el corazón,
dame, a la más solitaria,
a la que el hielo, ¡ay!, siete capas de hielo
enseñan a añorar enemigos,
da, sí, entrega,enemigo el más cruel,
dame ¡a ti!..
¡Se acabó!
Entonces huyo él,
mi único compañero,
mi gran enemigo
¡mi dios verdugo!...
¡No!
¡vuelve!
¡Con todos tus martirios!
Todo el curso de mis lagrimas
discurre hacia ti,
y la última llama de mi corazón
para ti se enardece.
¡Oh, vuelve,
mi dios desconocido! ¡mi dolor!
¡mi última felicidad!...
Un rayo. Dionisyos aparece con esmeraldina belleza.
Dionysos: Sé juiciosa, Ariadna...
Tienes oreja pequeñas, tienes mis orejas:
¡mete en ellas una palabra juiciosa!
¿No hay que odiarse primero, si se ha de amarse?...
Yo soy tu laberinto...

Fragmento de “Ditirambos de Dionisos” (1888-1889)
Friedrich Nietzsche

miércoles, 8 de agosto de 2007

COMARCAS DEL PASO FURTIVO

(los amantes II- r.magritte)

HABEAS CORPUS

cuerpo
ve los gestos exhaustos del amor
cuerpo
escancia el blanco
en torno a tus versos
crezca
el vacío en torno a ti

(tus textos
tus texturas
tu textualidad)

date a callar
a tu silencio
cuerpo
tu que tiemblas
tu
que sabes
temblar



LLEVA MI TEMBLOR HACIA TU SIEMPRE

acalla el pudor de las estatuas
riela los trenes del olvido
da óxido niebla nube memoria
da puentes para mis botas
lleva mi temblor hacia tu siempre
lleva mi temblor hacia tu nunca
obscena como la aurora
desnuda tormenta andenes
destíname a mi nada
llévame a tu siempre
acalla mundo bajo trenes
puente invierno boca aliento
lleva mi temblor

hacia tu siempre
revoca mi mandato de sombra
destina la palabra a su final
lleva mi temblor hacia tu nunca
(lumbre tu noche
sobrevive a la que duerme)

acalla mudo mundo nicho lluvia disolución
piel vagones corazón noche pudor estatuas
vendaval disposición tormenta
dame otro devuélveme otro
lleva mi temblor hacia tu nunca

siempre



TU EXTINCIÓN

habitaré
tus colores
tu extinción
(
la sangre
me dice?
me dice la piel?
en quién callo cuando
no me hablas?
soy donde no me
pienso?
)
vamos
habitaré tu dicha
tu extinción
muere hasta la última
muerte
lejana en lo inmediato


INTERPELACION

tenemos la dimensión de
las preguntas que nos hacemos
eso que nos interroga
desde lo que se retira
fundándonos


COORDENADA

aún me pides que te dé
todo eso que no tengo
todo eso que no soy:
mi dimensión de olvido y vendavales
sin coordenadas de rescate


ANHELO

quiero aprenderme sin tu miedo. abarcarte.
detestarte de una buena vez.
quiero temerte sin culpa. odiarme hasta el desmayo.
llamarte. no entenderte.
quiero olvidarme sin tu sueño.
perdonarme con pudor. pensarme sin tus ojos.
vivir sin tu deseo. quiero de una buena vez
ya no saber tantas cosas. perderme.
encontrar lo que perdí sabiéndolo perdido.
para siempre.


NECTAR

en los viñedos solos — bajo la luna de los magos—
aprendimos el silencio

(como néctar tu boca
devastó la soledad de mis comarcas)

en mi tierra las heladas— el invierno inhóspito—
(hibernar donde los milagros llegan tarde)

oh sombra de lo no acontecido
caminos de mis posadas sin señales de retorno


SALEM

era el alba -acaso- la claridad posterior
a la noche de los colgados, irrupción de luz
sobre los cadáveres de esas mujeres
que pendían de los árboles, cuerpos
de hechiceras al viento aterrando a los niños
en nombre de la cruz?
era la claridad perturbada por la imagen
de los cuerpos profanados
la brutal exposición de las ajusticiadas expiando
los pecados de la aldea, las dueñas de pócimas y manzanas
las brujas, sus escobas?
eran estas mujeres arrebatadas a sus lechos,
a sus solterías y excomuniones, a sus pecados,
a la difamación, a las mentiras de los niños,
los calderos, los secretos de las hierbas del bosque
el miedo de los hombres?
qué magia evitaría el otoño de sus lapidaciones
qué cabelleras sobrevivirían a los cuentos
qué pudor podría redimirnos
qué escobas qué escondrijos de la noche
qué oscuros acertijos qué lugar


DIVISIÓN DE BIENES

intentaré no hacer ruido con mis zapatos
cuando el sentido del mundo se cierre sobre mí

dormida como el invierno
estás viajando lejos

qué palabras voy a inventar para llamarte?

sobre nuestra extranjería el cosmos
extenderá su incertidumbre:
un movimiento entre astros que colapsan

entre las cartas aún cerradas
todo susurra amor y perdón

aún así nada nos enseña la distancia y el olvido

(¿qué palabras voy a inventar para llamarte entonces?)
(¿qué palabras voy a intentar?)


GESTUALIDAD

necesito algo del orden de tu mímica:
esos gestos que te visten y desvisten.
tus juegos, tus mentiras.
si, creo que necesito eso:
deslumbrarme en la ostentación
de tus carencias.
algo del orden de los ademanes
y palabrerías que te velan.
buscar la verdad allí: donde no estás.
para aprender a no saberte intuyendo
que permanecerás por siempre en
lo no dicho.
en la dimensión inasible de las
insinuaciones.
así: como apenas susurrada.
bella evasiva inmaculada confusa y
resguardada en tu secreto.

MONTAJE- VERSIÓN DOS

tiendo puentes sobre el vacío
trazo las coordenadas de mi fuga
me doy como una barca a las olas del mundo
invoco los nombres esenciales
viajo en temporalidades y temporales
viajo me llevo
me
lluevo
viajo
me transporto

viajo
- sombra- oh mi sombra- detenta tu sonar en la noche

oh tenue luz de los umbrales
detenta tu sonar en la noche

detenta tienta intenta tenme deténme

navego a través de vendavales con la insignia de mi luz

(plegaria bajo la llovizna del mundo
donde un corazón intentará los milagros)

(susurro mudo de un cuerpo
que no sabía que lo buscaban)

oh omnipresente
rumor de lejanías y ajenidades y otredad y vaguedad

tiendo puentes trazos trazas viajo me llevo delineo soy de la magia
del viento de la noche en los caminos de los brazos de la amada de
la tierra que me llama. no hay certeza en buscar sólo caminos que se
extienden. no hay refugio en las promesas poco más que este ensueño
que anhela la dulzura del cosmos

detenta alas sonar insignia vendavales puentes cuerpo milagro temporal
anhela cosmos llovizna plegaria caminos corazón refugio lejanía otredad
canta
canta
canta oh canta o encanta nos muda luz del gesto silencioso


Javier Galarza