Entrevista aparecida en Revista Vuelta Sudamericana, No 12, Julio de 1987, Buenos Aires.
Viel Temperley nació en Buenos Aires en 1933. Con su primer libro, a los 23 años, obtuvo la Faja de Honor de la SADE. Entre ese libro y el último volaron 30 años. Sus lectores, pocos, hablan de Viel como uno de los mejores actuales. Ahora –el presente vale- llega de una sesión de rayos y está en la cama, una frazada prolijamente doblada a la altura del pecho.
-Ojóó- hace, sonriendo, y en el piso suena el teléfono.
Por todas partes hay pequeños cuadros pintados por él o por Luisa, su mujer. Hay una biblioteca fina y alta rodeada de fotografías y un Cristo azul acosado por un bosquecillo de plantas sin flores. Viel no es un poeta de cuchicheo mallarmeano. No dice “un texto por fin real que será la explicación órfica de la tierra”, ni “un Cosmos organizado bajo el signo de la belleza”. Él dice: “lo mío tenía que ser todo un mundo”. (Tiempo atrás, hojeando la novela de un sabio, rozado yo por el eco de su éxito, se me ocurrió que la percepción de la belleza tiene que ver más con las sensaciones que con el juicio –lábil ocurrencia, pero me gusta esa antigüedad. ¿No hay un dios que desaparece automáticamente si se lo toca demasiado?). Y si habla de sus libros –en este caso “Legión Extranjera” (1978), “Crawl” (1982) y “Hospital Británico” (1986)-, hace justamente lo contrario de las gentes que, diría Arreola, caen unas en brazos de otras sin detallar la aventura.
-Desenchufá-pide-. No quiero que me interrumpan.
Le digo que parece que hubiera entrado en escena de golpe, en este último año, cuando tiene nueve libros editados.
-Creo que eso es culpa mía. No hice ningún movimiento para acercarme. No estuve en ningún grupo. Siempre rehuí las presentaciones. Y hasta “Carta de Marear”, que apareció en 1978, había publicado cinco libros...pero yo tenía la intención de romper mi poesía; la notaba demasiado rígida, como atada a un molde, un principio, un medio, un fin: sabía qué iba a decir. Después pasé a decir, a ver, empezó a interesarme la poesía que me permitía no solamente esconderme sino evadirme y hacer un mundo, tener un mundo.
-¿Evadirte de qué?.
De lo excesivamente claro. Yo me destrozo en cada imagen para esconderme, pero dejo (por ejemplo en “Legión Extranjera”) citas y personajes que hacen de distintos poemas un solo poema. Así que después de esto, cuando tuve oportunidad de mandar todo al diablo, me encierro con un título, “Crawl”, y la intención de dar un testimonio de mi fe en Cristo, al que nunca había nombrado: decía “Dios”; un dios panteísta, no el hijo, el hombre. Y el hecho es que me encuentro con mi poesía al no saber cómo hacerla. Termino explicando cómo se nada, cómo poner una mano al nadar...Pero descubro que para escribir “Crawl” tengo que aprender a rezar, y empiezo a tener una relación distinta con la oración y con el aliento. Y al fin de todo consigo mencionarlo como “éste” o “ése”, con minúscula, porque en aquel momento de mi vida espiritual hubiera sido una mentira poner reiteradamente “Jesucristo”. A lo largo del libro lo nombro una sola vez. Yo no era dueño de ese nombre.
-Más que la búsqueda de El Nombre parece la búsqueda de un nombre. ¿O pensás que sos un poeta religioso?
-¿Un poeta religioso? No. De ninguna manera. Seré un místico, un poeta surrealista, cualquier cosa, pero no religioso. Hablo de marineros y de nadadores. Jesucristo aparece a través de un rufían, de un vago, de un bañero. Pongo “Besarme el rostro en Jesucristo” queriendo decir que Cristo me había llevado a besarme a mí mismo en él. En él, pero a mí mismo, eso es lo que me interesa. No me dirijo a él dejando de lado mi amor por esa chica al lado de la lámpara: lo busco ahí. Me bastó con haberlo puesto una vez. Di testimonio. Macanudo. Ya después me copo con la tapa, con el marinero de la caja de cigarros John Player...Yo creía que existía. Me lo había presentado un tío en una pieza empapelada con flores. Y recuerdo que lo quise. Pero ahí dejé de verlo y no volví a encontrarlo hasta mucho tiempo después en un atado de cigarrillos. Había soñado con él, y lo tomé como la cara de Cristo. Dios es idéntico a un marinero, tal vez un marinero judío, por la mandíbula tan fuerte, cuadrada. En lugar de un salvavidas, entonces, le pedí a un amigo que dibujara una corona de espinas. Finalmente, se me ocurrió acompañarlo con la diagramación. Si mirás “Crawl” arriba es como un cuerpo que va nadando. Yo desplegaba el poema en el suelo y me paraba en una silla para ver dónde había algo que se saliera del dibujo. Me pasaba horas arriba de la silla fumando y mirando, y corrigiendo para que tuviera esa forma. Incluso trato de que las estrofas no tengan puntos hasta la tercera parte, porque quería que fuera un respirar, quería que cada brazada fuera una respiración. Solamente al final, cuando habla con otros hombres, hay puntos y cortes. Pero donde es pura natación, son estrofas.
-¿Y en cuanto al leit motiv “Vengo de comulgar y estoy en éxtasis”?
-Eso sucedió un día en que estaba terriblemente angustiado y me metí en el Santísimo, la iglesia que está acá atrás del Kavanagh. Sin embargo no soporté estar ahí adentro. Salí, me senté en el pasto, en la plaza, y tuve de pronto una sensación de éxtasis extraordinaria...Y me dije que ese era el motivo para empezar cada parte. Y en la primera sigue “aunque comulgué como un ahogado”. Eso, como un ahogado...Otra vez, yo venía caminando por el puerto, y entre una fila de plátanos sentí un ataque de Dios, el golpe de Dios, y me puse a llorar. Hay un plátano en “Crawl”. También recuerdo que cuando yo era muy chico vivía en Vicente López, y todas las mañanas mamá me llevaba al río, cargado en la espalda. Yo todavía no sabía caminar. Y un día me caí al agua. Recuerdo que estaba sentado debajo del agua en paz, sin extrañar absolutamente la vida, la respiración, el mundo. Lo único que sentía era el éxtasis de ver una pared color tierra cruzada por el sol: era un manto anaranjado que yo tenía ante los ojos. Y era feliz.
-En El Nadador escribís “...agua tan azul que el hombre / entraba en ella y respiraba”.
-Respira el cielo. Por eso en “Crawl” me quedo tranquilo hasta que un día nublado estoy en una playa y al cerrar los ojos sale el sol y veo dos figuras blanquísimas, y me dije que iba a escribir acerca de esos dos tipos haciendo guardia en la arena. Ese libro sería “Hospital Británico”. Yo estuve en el Británico. Caí enfermo cuando vi a mamá que quería morirse, y murió cuatro días después de que a mí me trepanaran. Habíamos pasado tres meses los dos tirados en la cama. Bueno, me operan del mate y a los dos o tres días salgo al jardín. Iba del brazo de mi mujer. Nos sentamos delante de un pabellón, al que llamo Pabellón Rosetto. Volaban unas mariposas y había unos eucaliptus muy hermosos, nada más que esto, y fui rodeado y traspasado por una sensación de amor tan intensa que me arruinó la vida en el mundo.
-¿Cómo?
Sí, la sensación de estar rodeado por cielo, y de que ese cielo me tocara como carne, y que podía ser la carne de Cristo y que al mismo tiempo lo tenía a Cristo adentro...Yo era amado con una intensidad que estaba en el límite de lo soportable. Eso duró una semana. Cuando volví a casa me tiré en el living y abrí la ventana para que el viento moviera la enredadera y estuve hasta el amanecer tratando de recuperar ese estado de comunión, pero no apareció nada.
-Bueno, apareció Hospital Británico.
-El libro de un trepanado. El que escribió ese poema no existe más. Yo, en aquel entonces (no sabía que iban a darme rayos) salí volando con la cabeza abierta: iba a escribir. Se me ocurrió la solución de las esquirlas, lo ordené, escribí lo que habla de la muerte de mamá....y el resto en el estado de un tipo que se había salido de la realidad porque tenía un huevo en la cabeza. Después, sí, después tienen que darme rayos. ¿Quién carajo armó todo eso?. No tengo idea. Llega gente, vienen a visitarme, caen cartas, pero lo que yo tengo que ver con el efecto de ese libro es muy poco. No soy el autor de eso como de “Crawl”. “Hospital Británico” es algo que estaba en el aire. Yo no hice más que encontrarlo. “Hospital Británico” me permite creer que me salí del mundo y no sé para qué. El cielo estaba en la enfermera que pasaba....
Entrevista realizada por Sergio Bizzio.
Vanesa Aldunate
meridiana (nuestro blog principal)
viernes, 14 de mayo de 2010
jueves, 11 de febrero de 2010
La mirada imposible
Tiresias era un adivino que aparecía en todos los episodios mitológicos relacionados con Tebas, desde la época de Cadmo hasta la expedición de los Epígonos: fue él quien aconsejó que se entregara el trono de la ciudad al vencedor de la adivinanza de la Esfinge y, más tarde, sus revelaciones conducirán a Edipo a descubrir el misterio que rodeaba su nacimiento y sus involuntarios crímenes. Tiresias también aparece en La Odisea (Canto XI): Ulises irá a consultarle al Hades para averiguar cómo encontrar el camino a Ítaca.
Tiresias era ciego desde joven. Hay varias versiones del mito que explican su ceguera.
El baño de Atenea
Según la versión de Perecidas de Atenas que se encontraba en la Biblioteca de Apolodoro, Tiresias, adolescente, sorprendió a Atenea bañándose desnuda en la fuente Hipocrene en el Monte Helicón. La diosa, de una castidad absoluta, consideró esta indiscreción de Tiresias como un atentado contra su pudor y «Atenea le puso entonces las manos sobre los ojos y lo dejó ciego» (Apolodoro III, 6, 7).
Como la ninfa Cariclo, madre de Tiresias, formaba parte del cortejo divino, le suplicó a Atenea que le devolviera la vista a su hijo. La diosa, puesto que no tenía el poder para deshacer el acto, le concedió otro don: «Ella le purificó las orejas, y esto le permitía comprender perfectamente el lenguaje de los pájaros; después ella le dio un bastón de cornejo, gracias al que caminaba como las gentes que veían» (Apolodoro III, 6, 7). Atenea le concedió igualmente una vida más larga que la del común de los mortales y el poder de guardar sus dones en los Infiernos.
Esta misma versión está igualmente presente en la obra de Calímaco (Himno V, Para el baño de Palas, 120-130) y en la de Nono de Panópolis (Las Dionisiacas, V, 337).
Metamorfosis de Ovidio
Mientras Tiresias paseaba por el bosque en el Monte Cilene en el Peloponeso, encuentra a dos serpientes que estaban apareándose y las separa con un golpe de su bastón. Hera, disgustada, de inmediato lo transforma en mujer. Tiresias permanece con esta apariencia durante siete años y se convierte en sacerdotisa de Hera. Se casa y tiene una hija, Manto, que también heredará el don de la profecía. (Según otras versiones Tiresias mujer fue una prostituta de gran renombre). El octavo año, Tiresias-mujer vuelve a ver de nuevo a las mismas serpientes aparearse. Según unas versiones las dejó tranquilas, según otras (Higinio), las volvió a pisotear. Como premio a su comportamiento, Hera le levantó el castigo y le devolvió su masculinidad. Ovidio dice: :«Si cuando se os castigo, le dice, vuestro poder es tan grande para cambiar la naturaleza de vuestro enemigo, voy a cambiaros una segunda vez». (Las Metamorfosis, III, 316-338).
En un episodio separado, sigue la narración. En una discusión en el Olimpo, Zeus pretendía que en el acto sexual la mujer sentía más placer que el hombre y su esposa Hera pretendía lo contrario. Los dioses decidieron pedir el consejo de Tiresias, que tenia la experiencia de ambos sexos. Tiresias se pone de parte de Zeus, y declara: "De diez partes un hombre solamente goza de una". Y Hera inmediatamente lo volvió ciego por su impiedad. «... ofendida que no es conveniente para un sujeto ser tan ligero, y condena los ojos de su juzgado a las tinieblas eternas» (Las Metamofosis, III, 316-338). Zeus no podía ir en contra de la decisión de Hera, pero, para compensar su ceguera, le ofrece el don de la adivinación y una larga vida de siete generaciones humanas.
En la Biblioteca Mitológica (Pseudo-Apolodoro), según Hesiodo, se incluía un relato parecido.
El significado esencial de la figura de Tiresias reside en su papel de mediador: gracias a sus dotes proféticas, media entre los dioses y los hombres; por su condición andrógina, lo hace entre hombres y mujeres; y por la excepcional duración de su vida, entre los vivos y los muertos.
Texto tomado de la pagina de Ana Vazquez Hoys- Antigüedad/Tiresias
miércoles, 10 de febrero de 2010
Orígenes de Atenea
Una tradición pelágica indica que Atenea nació en Libia, a orillas del lago Tritonis, allí fue encontrada por las tres ninfas de Libia que se cubren con pieles de cabra criándose entre ellas y convirtiéndose en una ninfa más. Después llegaría a Grecia, a través de Creta, instalándose en Beocia junto al río Tritón y convirtiéndose en la patrona de Atenas. De allí tal vez recibe el epíteto de Tritogenia en la Ilíada, los himnos homéricos y en la Teogonía de Hesíodo, cuyo significado exacto no está claro. Pudiera significar nacida de Tritón , indicando quizás que este dios marino era su padre según algunos antiguos mitos, o menos probablemente que nació cerca del lago Tritón en África.
Herodoto recoge esta tradición y el relato sobre la diosa se adapta a ella para presentarnos a Atenea de niña combatiendo contra su hermana adoptiva Palas y matándola por error. El dolor que esta muerte le produjo hizo que desde entonces antepusiera a su propio nombre el de Palas, en recuerdo de su hermana, pasando a ser conocida como Palas Atenea.
En Arcadia llevaba el sobrenombre de Pritonia lo que estaría asociado al Dios Poseidón Hipios. Estas divinidades tuvieron una forma de antagonismo al competir por el patronazgo de Atenas, contienda que ganó la Diosa al darles a los habitantes el fruto del olivo.
Hay otras variantes de esta leyenda: en Creta se decía que la diosa había sido escondida en una nube a la cual golpeó Zeus con su cabeza para que surgiera su hija. En Rodas se decía que Zeus, en el momento del nacimiento de Atenea, había vertido desde lo alto del cielo abundante lluvia de oro que fertilizó los campos. A estas tradiciones que consideraban a la diosa como nacida de la cabeza de Zeus se referían los sobrenombres de Acria, con que se la honraba en Argos, y de Leoryfasia con que se la adoraba en Pylos; y el sobrenombre Glaucopis, como otros varios empleados por los poetas, la designaban como diosa de las miradas brillantes. En Ilium Novum se representaba a Atenea Ilias o Ilesia con una antorcha en la mano.
Las representaciones más antiguas de la diosa tenían un origen legendario, y cierto carácter de reliquia u objeto milagroso; se denominaban Palladiom, en recuerdo del ídolo así llamado que robaron Ulises y Diomedes a los habitantes de Troya según refiere la Ilíada.
Atenea
(continuación de entrada en Meridiana)
Así Atenea es la diosa guerrera y la protectora de la paz y de las artes. El primer aspecto es el más antiguo y el predominante que expresan los diferentes relatos. Por ejemplo, se dice que mató a la Gorgona, si bien, según la fábula argia, el héroe de esta empresa fue Perseo auxiliado por Atenea, quien recibió de manos de éste, la cabeza de Medusa y la colocó en el centro de su escudo para atemorizar a sus enemigos. No hay que olvidar que la Gorgona es imagen de la nube tempestuosa, pudiendo sólo ser vencida por un héroe solar, como Perseo, o por la diosa del relámpago, como Atenea. El escudo con la Gorgona era un arma terrible cuya bordura estaba formada por el Terror y el Temor bajo figuras de serpientes en las cuales se descubren sin el menor esfuerzo los monstruos de la tempestad.
Se comprenderá entonces el carácter de diosa guerrera con que aparece en la Ilíada, infundiéndoles valor temerario a los héroes, mezclándose en los combates de los mortales, venciendo a Afrodita en la batalla mantenida por los dioses. Pero se diferencia de Ares en que inspiraba una valentía calma y reflexiva en vez del ciego furor y la destrucción que caracteriza al dios de la guerra.
Si la paz es una consecuencia de la victoria, es por esto que Atenea presidía también la vida pacífica de las ciudades. Este segundo carácter de la diosa la hacía protectora de todos los trabajos del arte y de la industria. En especial se destacaba el del hilado, dando nacimiento en Lidia a la leyenda de Aracne, quien venció a Atenea en una competencia de tapiz.
En suma, Atenea es la inteligencia divina, y la doncella varonil. Varonil porque sus atributos son los propios de la virilidad en el mundo antiguo (la prudencia, la inteligencia, el conocimiento, la heroicidad, el autocontrol). La virginidad de la diosa fue reflejada por el Partenón y en la historia de Tiresias, que quedó ciego por haber sorprendido su desnudez. Hay aquí un paralelismo con lo sucedido entre Artémis y Acteón, no sólo porque ambas eligen no desposarse ni tener hijos, sino porque castigan duramente a los que osan verlas en su intimidad, a la que solo acceden sus cortes de ninfas.
Es interesante destacar esta versión del mito de Tiresias y tomando a Nicole Loraux decir que quizás su ceguera es resultado de haber visto lo que no debía ver: que la viril Atenea era una mujer, lo que nos da una idea de la imposibilidad de Tiresias de concebir el cuerpo de la diosa sin los atributos bélicos que la designan. Es la experiencia de Tiresias una contemplación de lo que al hombre griego le resulta imposible y aquello que lo fascina hasta cegarlo. Lo que subyace no es tanto lo inalcanzable de la divinidad virgen como el persistente discurso griego sobre lo femenino.
El mundo antiguo se rigió por un solo sexo, el del varón, del cual participaban, para decirlo en términos platónicos, todas las otras genitalidades deficientemente. Una mujer es para el mundo helénico, un varón inacabado o mal hecho.
Lo que nos dice Loraux es que no deberíamos quedarnos con el discurso oficial de la ciudad en relación al héroe viril, listo para asumir la “muerte bella” por la comunidad de ciudadanos. Es necesario escuchar aquellos relatos heroicos que, desde Homero, forman y educan a la juventud a través de representaciones concurrentes. Aquí, la identidad del hombre no se opone más a la de la mujer, ella la toma de él: en aquello que en la Grecia antigua connotaba al más viril de los varones, el hombre digno de ese nombre: el héroe feminizado, esto es, enaltecido –como Aquiles– que tuvo miedo y lloró por Patroclo.
A cuenta de lo que decían algunos comentarios en la entrada de Artemisa, hay una dificultad en comprender lo que sucedía con griegos y romanos tomándolos desde la perspectiva de la actualidad. Nuestras nociones sobre masculinidad y feminidad son presunciones culturales. Por eso tampoco es correcto hablar de homosexualidad, término de la modernidad, para definir protocolos sexuales de la antigüedad.
No hablamos sobre la castidad de Artémis y Atenea y su decisión de escapar a los hombres y la maternidad, como excusa para un feminismo esencialista que pretendiera la exclusión de los hombres, sino para abordar ese trama de resistencia que se da en todo poder y circula generando tensiones, intersticios. Pienso en otros ejemplos como Filaenis, Ifis, Bassa y tantas otras "mujeres pensadas y fantasmizadas por los hombres y no mujeres reales, quienes de todas maneras, no tenían nada que decir".
Lilián Cámera
Bibliografía:
Nicole Loraux " Las experiencias de Tiresias. Lo femenino y el hombre griego."
María Cecilia Colombani “El poder de Tierra en Teogonía. Poder y resistencia: el modelo de la batalla perpetua.
F.Frontisi-Ducroux, Jean Pierre Vernant " En el ojo del espejo"
martes, 26 de enero de 2010
Cazadora de la noche
IV)porque no tuve el suficiente vello
ni cosí el tajo con mentiras
porque ahogué mis axilas
en aguas de durazneros
porque me partí como una sandía
en la siesta de hoja a mármol
única avispa en el túnel
porque sublevé carozos
los retorcí bajo manos familiares
y abortaron un dolor de araña sin mosca
porque la boca era suave
y estrecha la cáscara que contenía
el llanto engendrado antes de mí
porque miraba por balcones
con su misma luz de crepúsculo
oscilando entre hiena y leona
porque orinaba sobre arena
la cabeza gacha ante el anhelo
sedienta de mí
tibia de mí
porque no hubo presilla ni cierre
ni cinturón
ni vaivén de mi carne en pantalones
ni nueces secretas
que me invadieran de tontos presagios
porque se escurrió la sangre
en mil cañerías
en mil inodoros
en sábanas en colchones
como una marca ajena
como la marca de Diana y su jabalí hereje.
Lilián Cámera
"trama"
del libro Moebius (2008)
imagen: Artemisa y Acteón
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poemas propios
domingo, 20 de diciembre de 2009
HOMENAJE A ANTONIO MACHADO

Respondiendo a la convocatoria de Eastriver, en homenaje a
Antonio Machado, elegimos este poema:
NOCHE DE VERANO
Es una hermosa noche de verano.
Tienen las altas casas
abiertos los balcones
del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
En el amplio rectángulo desierto,
bancos de piedra, evónimos y acacias
simétricos dibujan sus negras sombras
en la arena blanca.
En el cenit, la luna, y en la torre,
la esfera del reloj iluminada.
Yo en este viejo pueblo paseando

solo, como un fantasma.
Antonio Machado
Foto: Noche de Verano:http://www.fotolog.com.ar/leo01ar
jueves, 17 de diciembre de 2009
INTERTEXTUALIDAD EN NOCHE OSCURA

Noche oscura
San Juan de la Cruz (1542- 1591)
Canciones del alma que se goza de haber
llegado al alto estado de la perfección,
que es la unión con Dios, por el camino
de la negación espiritual.
1. En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
2. A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
3. En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.
4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
5. ¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada.
Amada en el Amado transformada!
6. En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
8. Quedéme, y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
Noche Oscura
María Julia De Ruschi (Buenos Aires 1951)
1. Verdadero miedo
al cruzar en puntas de pie el dormitorio
el bulto hostil de tu cuerpo
en la cama
enteramente cubierto
2. el silencio después de la amenaza
no saber huir
no saber quedarse
no saber responder
sobre todo
en la garganta el grito
crece en el espacio y en el tiempo
el espacio y el tiempo se hunden
y así pasan años, muchos años
3. no sé como
la penumbra se vuelve más y más
y vuelvo hacia atrás
un perdón y una promesa
una cadena interminable
de lo mismo
alrededor de mi cuello
en mi sangre, en mi voluntad
4. ciega, un grito ciego
paralizado
de pronto se subleva
se multiplica
me come con su cáncer
cruje una puerta, una canilla
gotea absurdamente
los instantes no pasan
nada divide
la realidad del engaño
la verdad de la mentira
me tiemblan las manos
mi mente no logra rehacerse
rehacer la lógica de ese bulto aterrador
que estalla inexplicablemente contra
mi vida
mientras espero la luz en algún rincón de la ilusión
de la dicha
5. y es tu espalda
la que afrenta
mi pequeña, mi insistente, mi paciente
esperanza
6. y la boca
que el insulto deforma
y los ojos
que la locura desfonda
y el espanto
que oscurece el cuarto
estremecido por los latidos de mi corazón
7. cuando distingo en la penumbra
la línea que divide
la vida de la muerte
San Juan de la Cruz (1542- 1591)
Canciones del alma que se goza de haber
llegado al alto estado de la perfección,
que es la unión con Dios, por el camino
de la negación espiritual.
1. En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
2. A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
3. En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.
4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
5. ¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada.
Amada en el Amado transformada!
6. En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
8. Quedéme, y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
Noche Oscura
María Julia De Ruschi (Buenos Aires 1951)
1. Verdadero miedo
al cruzar en puntas de pie el dormitorio
el bulto hostil de tu cuerpo
en la cama
enteramente cubierto
2. el silencio después de la amenaza
no saber huir
no saber quedarse
no saber responder
sobre todo
en la garganta el grito
crece en el espacio y en el tiempo
el espacio y el tiempo se hunden
y así pasan años, muchos años
3. no sé como
la penumbra se vuelve más y más
y vuelvo hacia atrás
un perdón y una promesa
una cadena interminable
de lo mismo
alrededor de mi cuello
en mi sangre, en mi voluntad
4. ciega, un grito ciego
paralizado
de pronto se subleva
se multiplica
me come con su cáncer
cruje una puerta, una canilla
gotea absurdamente
los instantes no pasan
nada divide
la realidad del engaño
la verdad de la mentira
me tiemblan las manos
mi mente no logra rehacerse
rehacer la lógica de ese bulto aterrador
que estalla inexplicablemente contra
mi vida
mientras espero la luz en algún rincón de la ilusión
de la dicha
5. y es tu espalda
la que afrenta
mi pequeña, mi insistente, mi paciente
esperanza
6. y la boca
que el insulto deforma
y los ojos
que la locura desfonda
y el espanto
que oscurece el cuarto
estremecido por los latidos de mi corazón
7. cuando distingo en la penumbra
la línea que divide
la vida de la muerte
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Notas biográficas
San Juan de la Cruz
Juan de Yepes, que era el nombre y apellido “civil” de San Juan de la Cruz, vino al mundo en Fontiveros (Ávila) el año 1542. En 1563 ingresa en los Carmelitas de Medina con el nombre de Juan de Santo Mathia. En 1567 se ordena sacerdote en Salamanca. Santa Teresa que ha conocido a Juan en Medina, le impulsa a reformar la Orden Carmelita, entre los varones, tal como ella dedicaba su tarea a las monjas.
Funda en Duruelo un convento de Carmelitas reformados o “descalzos”. Dirige a los novicios en Pastrana y es nombrado rector del colegio de los Descalzos de Alcalá (1571). Las relaciones entre “Calzados” y “Descalzos” hasta entonces amistosas, se agriaron y terminaron con el secuestro violento de Juan, que permaneció de diciembre de 1577 a agosto de 1578 en la prisión conventual de los Carmelitas Calzados de Toledo, en una pequeña habitación sin luz, sometido a vejaciones y maltrato. Juan de la Cruz huye de forma espectacular de su cárcel, tras preparar su fuga. Cae enfermo en La Peñuela (Jaén) de unas calenturas sin remedio que lo llevan a la muerte a las 12 de la noche del 13 al 14 de Diciembre de 1591 con 49 años de edad.
Era un hombre de pequeña estatura, pero de entereza y temple del alma como pocos. Su muerte fue tan ejemplar como su vida. Durante su cautiverio le dieron la peor celda y lo hicieron objeto de vejaciones. Los inexpertos médicos de entonces le descarnaron una pierna a causa de la inflamación hasta el hueso. Todo lo soportó con resignación ejemplar. (San Juan de la Cruz – poesía completa – edición Fontana)
María Julia De Ruschi
Nació en Buenos Aires en 1951. Tiene 3 hijos. Ha publicado varios libros, entre ellos: Polvo que une (1975), Artemis cantando, Artemis (1982) y La mujer vacilante (2003). Tradujo a Sylvia Plath (1988) y a Mario Luzi (2002). Formó parte del comité de redacción Ultimo Reino. Ha colaborado en prestigiosas publicaciones literarias del país y del exterior: La opinión cultural, Megafón, último reino, Hablar de poesía, Zona franca, Eco, Vuelta, Cuadernos Hispanoamericanos, Escandalar entre otras. (Salir de Egipto- M.Julia De Ruschi- ed. Bajo la Luna)
Nos dice Leonor Silvestri al respecto:
“El libro de De Ruschi debe ser leído a partir de sus paratextos, lugar donde el poemario comienza realmente. Una cita del Antiguo Testamento es el origen del título: “Con mano fuerte nos sacó Yahvé de Egipto, de la casa de servidumbre.” (Éxodo 13,14). Más aún, la dedicatoria siguiente reafirmará quiénes salen de la casa de la servidumbre (“a quienes en los centros para la Mujer nos ayudan a salir de Egipto”). No es esta la historia de todo pueblo convertido en esclavo, sino sólo una parte, la de mayor número, que funciona, incluso a sus expensas, como pilar y sostén”.
Datos recopilados por Vanesa Aldunate
Notas biográficas
San Juan de la Cruz
Juan de Yepes, que era el nombre y apellido “civil” de San Juan de la Cruz, vino al mundo en Fontiveros (Ávila) el año 1542. En 1563 ingresa en los Carmelitas de Medina con el nombre de Juan de Santo Mathia. En 1567 se ordena sacerdote en Salamanca. Santa Teresa que ha conocido a Juan en Medina, le impulsa a reformar la Orden Carmelita, entre los varones, tal como ella dedicaba su tarea a las monjas.
Funda en Duruelo un convento de Carmelitas reformados o “descalzos”. Dirige a los novicios en Pastrana y es nombrado rector del colegio de los Descalzos de Alcalá (1571). Las relaciones entre “Calzados” y “Descalzos” hasta entonces amistosas, se agriaron y terminaron con el secuestro violento de Juan, que permaneció de diciembre de 1577 a agosto de 1578 en la prisión conventual de los Carmelitas Calzados de Toledo, en una pequeña habitación sin luz, sometido a vejaciones y maltrato. Juan de la Cruz huye de forma espectacular de su cárcel, tras preparar su fuga. Cae enfermo en La Peñuela (Jaén) de unas calenturas sin remedio que lo llevan a la muerte a las 12 de la noche del 13 al 14 de Diciembre de 1591 con 49 años de edad.
Era un hombre de pequeña estatura, pero de entereza y temple del alma como pocos. Su muerte fue tan ejemplar como su vida. Durante su cautiverio le dieron la peor celda y lo hicieron objeto de vejaciones. Los inexpertos médicos de entonces le descarnaron una pierna a causa de la inflamación hasta el hueso. Todo lo soportó con resignación ejemplar. (San Juan de la Cruz – poesía completa – edición Fontana)
María Julia De Ruschi
Nació en Buenos Aires en 1951. Tiene 3 hijos. Ha publicado varios libros, entre ellos: Polvo que une (1975), Artemis cantando, Artemis (1982) y La mujer vacilante (2003). Tradujo a Sylvia Plath (1988) y a Mario Luzi (2002). Formó parte del comité de redacción Ultimo Reino. Ha colaborado en prestigiosas publicaciones literarias del país y del exterior: La opinión cultural, Megafón, último reino, Hablar de poesía, Zona franca, Eco, Vuelta, Cuadernos Hispanoamericanos, Escandalar entre otras. (Salir de Egipto- M.Julia De Ruschi- ed. Bajo la Luna)
Nos dice Leonor Silvestri al respecto:
“El libro de De Ruschi debe ser leído a partir de sus paratextos, lugar donde el poemario comienza realmente. Una cita del Antiguo Testamento es el origen del título: “Con mano fuerte nos sacó Yahvé de Egipto, de la casa de servidumbre.” (Éxodo 13,14). Más aún, la dedicatoria siguiente reafirmará quiénes salen de la casa de la servidumbre (“a quienes en los centros para la Mujer nos ayudan a salir de Egipto”). No es esta la historia de todo pueblo convertido en esclavo, sino sólo una parte, la de mayor número, que funciona, incluso a sus expensas, como pilar y sostén”.
Datos recopilados por Vanesa Aldunate
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domingo, 22 de noviembre de 2009
2Obras

2Obras Hoja de Arte y Literatura
Se trata de un proyecto autogestionado, una publicación de distribución gratuita, muy sencilla, en blanco y negro, tamaño A4, doble faz.
Al frente la obra literaria y la reproducción de una obra de arte contemporáneo detrás.
La hoja incluye un breve párrafo sobre cada autor para que resulte como puente hacia otras producciones.
Es una hoja mensual coleccionable. La podes encontrar por tu barrio o pedirla por mail a vromano@arnet.com.ar o dosobras@hotmail.com
Direccion: Veronica Romano
http://www.veromano.com.ar/
http://www.2obras.blogspot.com/
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2Obras Verónica Romano,
Andrés Lehmann,
Cámera Lilián
sábado, 21 de noviembre de 2009
Hilda Rais

Hilda Rais nació el 7 de mayo de 1951 en Buenos Aires.
Integrante de UFA, Unión Feminista Argentina, 1970-1976; del Grupo Política Sexual, 1973-1974, y del Frente de Lucha por la Mujer, 1975.Miembro de la Comisión Pro Reforma de la Ley de Patria Potestad, 1979-1981Socia fundadora del Lugar de Mujer (1983), integrante de su Colectivo y coordinadora del Grupo de Reflexión sobre Feminismo, 1983-1985.Organizadora y expositora en la Conferencia Internacional Mujer y Política en el Cono Sur (Montevideo, Uruguay, 1983).Coorganizadora del área de literatura de mujeres del X Encuentro Nacional de Mujeres, Buenos Aires, 1996.Integrante del grupo Sudestada (1999-2004), Asociación de Escritoras de Buenos Aires, y coorganizadora del Encuentro Nacional de Escritoras “con esta boca en este mundo”, Buenos Aires, 2000.
Ha participado en congresos, mesas redondas, conferencias, jornadas de lectura y fue jurado en concursos literarios.Creó técnicas específicas para coordinar, en ámbitos institucionales y en forma privada, talleres de escritura para mujeres que no escriben y para la transformación del lenguaje académico en la escritura de mujeres profesionales.
Ha publicado trabajos sobre feminismo y lesbianismo, mujeres y literatura, poemas y artículos en diversas publicaciones nacionales y extranjeras.
Libros publicados:
Diario Colectivo, con María Inés Aldaburu, Inés Cano y Nené Reynoso. Ediciones La Campana, Bs. As., 1982.
Indicios, poemas. Ediciones La Campana, Bs. As., 1984.
Belvedere, poemas, Libros de Tierra Firme, Bs. As., 1990. Reeditado en 1996.
Salirse de Madre, con Alicia Steimberg, Ana Sampaolesi, Angélica Gorodischer, Cristina Escofet, Diana Raznovich, Inés Hercovich, M. Del Carmen Marini, Mirta Botta y Nené Reynoso. Croquiñol Ediciones, Bs. As., 1990.
Locas por la cocina, ficción, con Angélica Gorodischer, Virginia Haurie, Elvira Ibargüen y Ana Samapolesi. Editorial Biblos, Bs. As., 1998.
Premios:
Mención Fundación Steimberg, 19782°
Premio Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación, 1983.
Faja de Honor en Poesía 1984 de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), 1985.
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
Robert Desnos Biografía
Poeta francés nacido en Paris en 1900.En 1919 publicó los primeros poemas en Le fard de argonautes y se reunió con André Breton, Péret, Tzara y Aragon, integrándose en 1920 al grupo surrealista. En 1922 publicó su primer libro, Rrose Sélavy, una colección de aforismos.
Junto con los escritores Louis Aragon y Paul Eluard, Breton y Desnos formarían la vanguardia del surrealismo literario. Mostró sus habilidades literarias jugando con el idioma, y convirtiéndose en un experto de la ''escritura automática" en sus poemas titulados "Oasis" y "Asilo amigo".
Breton, en el Manifiesto del surrealismo, de 1924, destacó a Desnos con una alabanza particular.
Para ganarse la vida ejerció luego como periodista, publicando crónicas sobre películas, música y teatro. Hacia 1929 se alejó del movimiento surrealista en la gran crisis que señaló el segundo manifiesto de André Breton.
Entre 1920 y 1930, publicó más de ocho libros de poesía.
Su incredulidad por el surrealismo así como su relación con los políticos comunistas provocó discrepancias. En 1929, Breton condenó definitivamente a Desnos que se había unido a la revista Documents de Georges Bataille y que fue uno de los que firmaron “Un Cadáver” escrito que atacaba a Breton.
Continuó escribiendo y publicando obras. En la segunda guerra mundial se alistó en el ejército francés, regresó a París y bajo seudónimos como Lucien Gallois y Pierre Andier, Desnos publicó una serie de ensayos que le valieron su reclusión en varios campos de concentración. Desnos fue enviado a Auschwitz primero, y luego transferido a un campo de concentración en Checoslovaquia.
Falleció ocho días después de ser liberado por el ejército ruso en junio de 1945 ya que había contraído fiebre tifoidea. Está enterrado en el Cementerio de Montparnasse
Obras
Rrose Sélavy (1922-1923)
Le pélican
Langage cuit (1923)
Deuil pour deuil (1924)
La Liberté ou l'Amour (1927)
Les Ténèbres (1927)
Corps et biens (1930)
Sans cou (1934)
Fortunes (1942)
État de veille (1943)
Le Vin est tiré (1943)
Contrée (1944)
Le Bain avec Andromède (1944)
Chantefables et chantefleurs (1970), publicación póstuma.
Destinée arbitraire (1975), publicación póstuma.
Nouvelles-Hébrides et autres textes (1978), publicación póstuma
Vanesa Aldunate
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