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jueves, 10 de junio de 2010

acto verbal


camille


tu cuerpo frío me dispara
nena te vas?
madre te vas?

qué hacer ahora
propia y ajena
enhebrando

músculo y nervio
nudo de manos
curva y pezón

sola te tiemblo

mediodía
el silencio ha caído
vertical
en cada dedo
en cada uña

vena por vena
te lloro amorosamente
un escultor se despide
de su obra


****


fugit amor


corrida del eje
enmudecida

prenda de intercambio

huyendo
sin la cara de mi madre
he amado


****


día a día


día a día
voy perdiendo tu ceja
delicado párpado
mi labio inferior
el verdadero temblor
de tu mentira ponía
mi vida en pie

suave silencio
excava


mi vocal oscurecida
por la fina arena
del tiempo


****


desposada


la desposada y su epopeya de corset:
no supo leer el rostro de los hombres

a la cabeza de su desvestir
anillos de boda
joyas sobre la cama

el amor es un código turbio
con él o sin él ella no se salva

la noche ajena vigilias
ademanes sombríos
vértigo de mujer

otra de otro
sola de sí

con él o sin él ella

desposada
vela y no descorre
su mil doblez



Liliana Piñeiro

martes, 26 de enero de 2010

Cazadora de la noche

IV)

porque no tuve el suficiente vello
ni cosí el tajo con mentiras
porque ahogué mis axilas
en aguas de durazneros
porque me partí como una sandía
en la siesta de hoja a mármol
única avispa en el túnel
porque sublevé carozos
los retorcí bajo manos familiares
y abortaron un dolor de araña sin mosca
porque la boca era suave
y estrecha la cáscara que contenía
el llanto engendrado antes de mí
porque miraba por balcones
con su misma luz de crepúsculo
oscilando entre hiena y leona
porque orinaba sobre arena
la cabeza gacha ante el anhelo
sedienta de mí
tibia de mí
porque no hubo presilla ni cierre
ni cinturón
ni vaivén de mi carne en pantalones
ni nueces secretas
que me invadieran de tontos presagios
porque se escurrió la sangre
en mil cañerías
en mil inodoros
en sábanas en colchones
como una marca ajena
como la marca de Diana y su jabalí hereje.

Lilián Cámera

"trama"
del libro Moebius (2008)

imagen: Artemisa y Acteón

martes, 29 de septiembre de 2009

Dionisos - Διόνυσος -




1

tiempo fuera de mí
tiempo en que fuera real la máscara
zumbido de mosca
en esa brecha
donde canta un sol muerto
y el río desfallece
porque es aquí
siempre iluminada
la vid en los ojos
que a una y otra orilla devienen
en pequeñas zarzas
Parménides




2

de verdad maestro
he viajado tanto como esa palabra verdad
me acontece en las rodillas
por rituales donde una página
en blanco sosiega fantasmas
estaba dicho que en virtud de bosques
cargarías el morral hasta la entrada y luego
a golpes de orejas sobre cieno algo de tus hombros
mordería apenas el silencio ahora como huérfana desde la A a la Z


3

leve entre la línea de hoy y el ayer
peno por escobas voladoras
el viejo ritual que desherede
la carga del zapato
sobre mi cabeza
ha llegado la tarde
al estanque de Sémele
una dulce oscuridad se ceba en muslos
partido mi dios crepita una agonía luminosa
trae a mis manos secretos de un lugar
donde la muerte esplende
y la vida se oculta en lo callado



4


dame el tiempo de tu tiempo escondido
en alforjas
en los pasos
voy a salir al sol del mediodía
para temblar de frío
viajando bajo la luna cerrada
a cal y canto
por ventanas enmudecidas
por luces fluoradas
para sudar la noche
así es como te ofrendo
la pupila del lobo
sangre batiendo en las colinas
del lenguaje
la grieta entre asesino y presa


5


como un niño a la deriva en impulsos radiales
bajo sandalias tu espejo oculta el toro
sus ingles demudadas en tres pasos
ésta es la fuerza convertida en cenizas
corazón mordido por montañas
Atenea entregará tus restos hurtados a las moscas
de hombre o mujer
nacerá tu nuevo ojo
la sutil pestaña de tu carne
incrustada en nosotros
devenida senda



6

para despertarte Zagreo en ejercicio de tus manos es que voy despierta
cumbres de un nuevo día que se muere en la boca
oculta de mí más que de nadie
en todos presente por ausencia
vacila el vocablo cuando el vino cae
a espalda de abismos su ternura
marca uñas en los árboles
para anidar locura de aguas
caminaré despacio el miedo
©Lilián Cámera


lunes, 8 de septiembre de 2008

SOUVENIRS


De Clausura (2008)

Poemario de Lilián Cámera

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lunes, 11 de agosto de 2008

RESEÑA SOBRE CLAUSURA DE LILIÁN CÁMERA




Todos los caminos parten del cuerpo y nos conducen a él.
El cuerpo es el camino.
Edmond Jabés.



La tensión de Clausura se revela cuando lo originario se dobla sobre sí mismo y genera metamorfosis. Cambios de forma: la poesía hace del lenguaje una materia nueva. Y si toda epifanía es gozosa, un cuerpo “resguardado por tinieblas, que se revela por las noches y aletea cerca de la luz” es un cuerpo que convida su placer. De mujer en mujer, se escurre por los pliegues lo que se esperaba y no es. De oveja a loba, tibio es el desasosiego y helado el temblor. Hay ráfagas de niño de mujer de anciano de ladrón y asesino: todo da cuenta cuando se promete, tras el velo, correr el límite.

¿Hay una mirada? ¿hay decepción en ese lobo que observa y ni siquiera come? Estas preguntas intentan un diálogo posible en Pliegue, y es necesario soltar a la niña, que permanece acurrucada en los rincones del rostro.

La belleza de una hoja caída en un sótano da comienzo a Saga, donde el silencio fulgurante de una humanidad perdida forma parte de vampíricas revelaciones. Allí cobra presencia la Amorosa Señora Alicia, observada a través de los espejos en una mirada de presa fascinada, mirada que la recorre y se ofrece como pertenencia. Se apela a la sensibilidad de Maldoror para resguardar los secretos y sólo resta invocar a Ella, la Primera, liviana como un gemido, para que los temblores se calmen o se sucedan en espasmos breves del alma.

En el Repliegue se trata de no perder y convertirse en negra mariposa. La consigna es redoblar el instante, alinear un mundo y batir las alas para quemarse. Desde las impresiones de la infancia, la vida es una fuga hacia delante y un ruego: “no me pierdas”, y en eco desdoblado: “no te pierdas”.

Y si el cuerpo es dueño de su cabalgadura en Corpus, no pide porque puede pedir. Sabiendo que la arena cristalizó los huesos de la ausente, en el Ayer ella se dejó caer se dejó omitir se dejó vaciar y el Hoy se dibuja por lo que no hay. Y si nada en el jardín permanece porque el sol está quebrado y la noche y los días, ¿habrá que ponerse los zapatos y saltar? Pero trasquilar la piel y mudar a loba puede ser una salida, un refugio en la tormenta.

Con una ceremonia de demonios arribamos a Dies Irae. El anhelo de novicias, la sexualidad desbordando las rodillas hincadas, la cruz enclavando los deseos de una letra viril convierten al poema en un largo jadeo. Hay avaricia de araña, redes primorosas de reina cuya furia es voraz: nada se escabulle, la carne es apresada con la urgencia del saqueo. El tejido resultante es inevitablemente cruel: acumula piernas y desvía brazos.

Bienvenido este libro. Si no se escribiera, rescatando el pulso como prueba de vida, en la cavidad de las muñecas algo podría escurrirse, sólo por no temblar. Una y otra vez su poesía nos interpela: qué lluvia lava esta sangre qué lluvia nos adormece. Pero tras el velo la belleza se presenta como una posibilidad redentora: Clausura engarza su pregunta como una gema, y es señuelo de los dioses.



Liliana Piñeiro.


viernes, 6 de junio de 2008

LA VOZ DESTERRADA





1

estaba aquí
mínima en su dote
con las manos abiertas
y los ojos oscurecidos por la ira de Apolo

estaba
en la locura
cerrada por calles
meandros donde la sibila ofrecía su oído

a las serpientes
susurrando en umbrales
su delicado martillo

tiesa en sus visiones
de agua en agua
hablada por las voces de otros
aquellos que con otra melodía enfundaban sus terrores


2

no creíste nada
y creíste todo

como las hojas de los diarios rodando tras la lluvia
en el viento
a solas por alcantarillas
donde el ojo del gato ilumina

esta es la palabra
el designio

acompaña las pequeñas moscas en la cortina
la desazón
el oráculo de los vencidos
cuando sabías con qué raspar al sonido del agua
en esa tarde en que todo fue demasiado tarde




4

altares por altar si Ayax lleva mi tocado al borde filoso de ese mármol
si de mí hociquea su prisa si desviste el cuello con labios brutales
si perdona el pie que gira ocioso debajo de sus pies temblando un grito
si calibra su muñeca al fragor de mi vientre al gemido interno de sus olas
si arrastra por mí los ojos de Atenea con quietud de herrero en la fragua
si entonces yo levanto los ojos hacia sus orejas que nada entienden

altar por altares se abre en los senderos tenues de mi profecía el peor fantasma:
mirada absorta en la palabra que no diré que no seré en la palabra sucedida


Lilián Cámera

de la Serie Cassandra
(el poema 3 en Meridiana)



lunes, 26 de marzo de 2007

FIN DE FIESTA


“Aprenderás tal vez a vivir como el lobo vive, al acecho del hombre:
sea tuyo el cristal del espejo...” (1)
1

15 páginas de Heidegger sobre Zaratustra
En Virus dos mujeres corriendo un pasillo de tantos
nave bote castillo
maternidad matrimonio
el monstruo siembra propaga robotiza
sofisticado
artefacto tecnológico.

Urdimbre.

Ella quiso que el lobo la comiera
pero se quedó quieto mirando mirando.

¿Qué presentimiento de luna mutante
huele su hocico?
¿Que lo detiene en los bordes del sendero?

Espera.
Dentro de ella algo ha muerto
algo se descompone con un ruido
de papel apretado
pero no es tiempo aún
la mirada del lobo se silencia
sustancia de sí que orbita ese miedo.


“ Desconfiemos de la hermana... Ariadna es la araña, la tarántula...”(2)

2

15 páginas de Heidegger sobre Zaratustra
Oh sí desconfía de lo que te anida y de su voracidad de cachorros.
Es tu propia sangre la que desmaya
en cada vuelta del laberinto
es Jack persiguiendo a su hijo bajo la nieve (3)
es Jack y su hacha moralizadora

¿bastarán los oídos pequeños
¿bastará el león en el desierto
para cerrar su aullido de vasos rotos?

¿la lengua del hijo
que habla desde el yo intrusado?


“Con tus venenos has preparado tus bálsamos, has ordenado a la vaca Aflicción
ahora bebes la dulce leche de sus ubres...” (4)

3

15 páginas de Heidegger sobre Zaratustra

—¡Alien es una porquería! —

Quien lo dice como lo dice.
No sabe de mujeres corriendo por pasillos
desahuciadas
alucinadas
sudorosas
extasiadas
frenéticas
enlozadas en tibio caldo de abismo
aviso de sótano donde guardarte.

La gran hermana Nietzsche
hubiera adorado a Ripley
su pobre aguijón de vacas
sus nalgas chatas sus pechos sin sostén
pequeñas armas
contra el monstruo
evocador feliz de codicia materna

Ripley única superviviente que corre y corre
entre nieblas y sirenas con su gato.
Ariadna sin Teseo con deseo
andrógina princesa que echará a dormir por 50 años
bebiendo dulce leche de críotubos
sin hilo.


“Es alguien que tiene mis ojos. Los tiene desde que cerraron las puertas. Los lleva
como anillos en el dedo...” (5)

4

15 páginas de Heidegger sobre Zaratustra
De camello a león. De león a niño que juega.
No la niña del bosque. No la de rondas sublunares.
No la que aprieta el cuchillo bajo la pollera.
No esa.
Entre alcohol y risas.
— Licenciada, tenga a bien felicitar
a quien es ya una histérica hecha y derecha —
Entre oídos húmedos y palabras húmedas.
Entre canes mansos y gatas rebeladas. Leve.
Algo de aquella que tiembla en los rincones.
Ojos bien cerrados.
Sábanas listas. Pasos huérfanos en la calle.

¿Que es esto que duele en el extremo de ella
sobre lo que ella camina?
Lo que mira de reojo el blister
en la mesa de luz.

Sus manos le dan miedo. Bajo su alma duerme aterida.
Ah bien son posibilidades extremas. Entonces:
de niña
a niño.
No es poco perderse.
El anillo incrustado se desliza
a tono con la sangre
desconfía.

Lilián Cámera

1) Alejandro Drewes. “De la lenta gota de tinta”.
2) Gilles Deleuze. “El misterio de Ariadna”.
3) Stephen King. “Resplandor”.
4) Friedrich Nietzsche “Así habló Zaratustra”
5) Paul Celan “Canción de una dama en la sombra”

* Películas: Virus y Alien el octavo pasajero.