martes, 11 de diciembre de 2007

VALIS: DIONISOS RELOADED


SIVAINVI (Sigla de Sistema de Vasta Inteligencia Viva) nombre
tomado de un Film norteamericano. Perturbación del campo de
la realidad por el que se crea un vórtice negentrópico
autocontrolado y espontáneo que tiende progresivamente a
subsumir e incorporar su medio para transformarlo en
estructuras de información.



1_ Solo hay una Mente, pero en ella subsumidos dos principios contienden

6_ El Imperio nunca tuvo fin

12 _ Los Griegos conocieron al Inmortal como Dionisos, los Judíos como Elías, los Cristianos como Jesús. Cuando un huésped humano muere, él se traslada, de modo que no es nunca atrapado ni muerto…

13_Dijo Pascal: “toda la historia no es sino un hombre inmortal que aprende de continuo”. Se trata del Inmortal al que veneramos sin conocer su nombre. Vivió mucho tiempo atrás pero aún sigue vivo. El Apolo Capital está a punto de regresar. El nombre cambia.

22_Llamo plásmata al Inmortal, porque es un modo de energía, es información viviente Se duplica a sí mismo no a través de la información ni en información, sino como información

29_No caímos por causa de un error moral, caímos por causa de un error intelectual: el de considerar como real el mundo fenoménico. Por tanto, somos moralmente inocentes. Es el Imperio en sus múltiples disfraces el que nos dice que hemos pecado. El Imperio nunca tuvo fin.

30 _El mundo fenoménico no existe, es una hipóstasis de la información que procesa la Mente.

34_Perdimos la capacidad de leer el lenguaje de la Mente en alguna época primordial, nos han llegado leyendas de esta caída en un modo cuidadosamente redactado. Por “redactado” quiero decir falsificado. Sufrimos el desconsuelo de la mente y lo experimentamos inadecuadamente como culpa.

52_Pero por debajo de todos los nombres , hay un solo Hombre Inmortal; y nosotros somos ese hombre.

Tractates Cryptica Scriptura – Apéndice de Sivainvi
(Extracto)
Philip K. Dick

domingo, 25 de noviembre de 2007

FRAGMENTOS DE UN POEMA IMPOSIBLE





los ojos encendidos de una orfandad que hoy es la mía

padre estás volviendo a casa
padre estoy volviendo

padre qué nos has traído

de niño me asustaba pensarte solo y perdido
hoy que yo estoy
solo y perdido

quién soy padre rilkean heart san francisco
asís mismo tu hijo de corazón salvaje

debo nombrarte para aprender a perderte
debo nombrarte para aprender a ganarte

sigo buscando mis límites
qué nos cansamos de no decirnos
qué nos cansamos de no hablar

carga en tus brazos el niño que fui
yo sostengo ese cuerpo cansado
desde el hombre que hoy no está
cargo en mis brazos al niño que fuiste

en quién hablo cuando callas
padre color de ojos indescifrable


Javier Galarza.
http://morirenlaciudadyvivirenelintento.blogspot.com/


foto: Padre e hijo - Paco Espinoza

domingo, 4 de noviembre de 2007

Francisco "Paco" Urondo: AMOR Y REVOLUCIÓN


Carta abierta (fragmento)

Querida mía, esto que debió ser una conversación
serena o quieta, un reencuentro en un bar, como hacen
los amantes ya desavenidos; un lugar cualquiera bajo el sol,
cobijando del relámpago y el viento, un sitio
en el mundo para recibir una carta o conversar de algo
que, sin duda, siempre quise decirte
secretamente, sin testigos y que ahora se convierte
en una pública confesión, sin ninguna
intimidad. Una oda o una elegía, no
lo sé bien; palabras
con significados ciertos
o melancólicos, que representen nuestro destino
y hablen por nosotros y tiemblen antes de desaparecer.

Trepidaremos ligeramente frente a la sola fachada
del recuerdo, junto a los graznidos
inocentes, los graznidos impensados, los lindos
graznidos, los ásperos y filosos de la realidad.

Quería hablar a solas y solamente de nosotros. Admitir,
abrir la bondad; olvidar
por un momento que el orgullo bate
la mayoría de nuestros ademanes, incluidos
los miserables o los insignificantes. Ah mi viejo amor, hablar
de estas cosas es abrir una mano que hasta ese momento
era un puño; la mano se abre y los pájaros cubren
el cielo y el horizonte; una pluma
cae muy cerca nuestro y con alguna tristeza vemos
que algo se aleja, algo que guardábamos
en la mano cerrada, un pájaro que vuela y cubre
el espacio. Ya no hay razones para crisparse. Se quiere quejar
la mano vacía, quiere oír
y solamente la soledad la arrastra y la conmueve.
Quería poner las cosas en su lugar; hay un espacio
para cada cosa, una palabra para cada temblor, una disculpa
desencadenando toda arbitrariedad: el temor
ha proferido; ha dado aliento a la traición, pábulo
a la maravilla: tristeza
y rencor por un sueño, un gesto cálido y perdido.

Querida mía: soy un hombre que te pierde.

Así, esta carta puede ser muy bien una despedida
o una invitación para que abras ese calor que he conocido
a tu lado; esa promesa; ese amago. Es hora de tomar
decisiones; es una hora sin seducción: estamos a punto de
viajar; será
una partida en la que –a lo mejor- uno se despide del otro;
un viaje
en el que nos despediremos de muchas cosas; empezaremos
de nuevo juntos o alejados: el mar, el cielo
bajo, la condescendencia, el horror y los pozos
del aire y otros peligros
del amor húmedo y sin aire que nos secunda; este horizonte
todavía sin vida, que sólo nos espera
para vivir; esta tormenta
de verano que –por suerte- terminará por perdernos.



La verdad es la única realidad

Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o
de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos,
aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el ángelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente
el presente, pero pertenecen a la realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad,
como
la esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha
hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.

Francisco Urondo.


Cárcel de Villa Devoto, abril de 1973.

miércoles, 3 de octubre de 2007

FULGOR DEL ÚLTIMO UMBRAL



William Blake - Hécate




Fallo perfecto

Como si fuera a morir en septiembre
mis teorías muero hoy
y vivo, sanguijuela roja.

Pulcro mosaico donde soy el fallo perfecto.

¿Vamos,
vampiro,
por las trampas?
Por los misterios
individuales: alfiles sin deriva que éramos.
Los misterios
-en uno-
que desesperamos sean.

Maltratarnos, océano primario.
Malnadar azules, amigo, si el instante.

Son, somos,
en tu risa con tu risa, cadalso.


(En cursivas Isaías Garde)


Pentesilea

Se ha hurtado el casco negro y el cabello se disuelve
y la atavía.
No hay tablero más exacto.
No hay otro laurel.

Algo dicta al arte tu partícula más inútil.

En la pequeña hora,
la espada lejos del amoroso vuelo,
Héctor ha de morir
tres veces
en torno a Ilión.



Getsemaní

La tensión del pie al acuñar su sandalia
su exquisita vanidad
una y otra vez
alienta el naufragio
en nuestras noches de Getsemaní


Señor de la batalla

en tu laberinto
quise quedarme
pero la altivez se traza con sangre

anduvimos por esquinas suburbias y hoy despierto a la carcoma
la lámpara desvía la plegaria
de una orden
de la pesadumbre

la camisa esculpe un vientre y sé que está vacío

duélenme los trinos que al alba convocan,
duéleme ese nombre que no es de pájaro ni de fauno

ahora el desierto:
llevaré otro trino, no el de hoy, sabiendo esta mañana,
espejo contiguo -eras espejo-
que ya no queda cosecha para morir con mérito



Isla de noche

Llora sobre el cuerpo de un animal dormido
y nadie espera en el jardín

Las arboledas hacen silencio a su paso
y los ciruelos envejecen
incapaz la noche de abrir el azahar ya partido

No llora la palabra
no llora el llanto no llora los dedos quietos no llora la piel de la tierra
no reconoce la risa ni la piedad de aquella noche

Nadie mira esta niebla que desanda los huesos, esta palabra
que tuerce la caída
el perenne calor del hierro y la furia
la estampida de los caballos
la cascada de los dioses en Islandia

(de Playa Köchel)



Natividad de mi hermano

el mutismo
el autista
la rabia
todas las promesas
la palabra que nunca dijo
ni dice

es la navidad
la natividad de mi hermano
el árbol que renace con sus muñequitos
la
piel cancerosa
el lirio ausente

jueguen los dioses al deleite
celebren
la noche pagana
mientras
inventamos un fresno druida
que apacigüe
esta túnica
final


tu espanto
la crisálida
el enorme cielo encendido
que nos desconoce


Texto incesante

del color insomne
dije
no nos pertenece

hilo de oro, el tobillo blanco, la túnica que desconozco
tu ojiva
criatura
los leopardos que mueren en la llanura
has visto
cuando la hiedra se enamora del cielo
y queríamos el cieloy la hiedra
dijo
que no existimos


tocame el pelo
y la cintura
enamorada del muro

los pájaros
que nos dicen
no
nunca
jamás nuestra mesa
el vino
la concesión
el texto incesante

(de Texto Incesante)




Don’t disturb

Ella absorta, hijo. Y vos, absorto. Y vos, en deuda. Y ella, en aventura ininteligible. Y las noches áridas, y el espejo que ni has sospechado cuando anunció que alumbraría a un monstruo. Y las calcinadas tardes del octavo mes, no has pensado en eso, hijo, hijo, padre. Has sabido de esa palabra, si padre. Sabemos de esa palabra, si también Pandora. Una sola vez mirame, antes de la barca y antes de la horca. Antes del cartel don't disturb.



Melodrama S. XIX

No te vayas, David, ni a la France. Una década ha pasado. Rommel sobrevivió. Simón sólo el instante, el mío. Todos estamos tristes y la montaña cae. Tuve un encuentro con el conde, dijo algo de Guillermina. Mientras bebía tu café traté de recordar la turquesa mar, pero hubo una vacilación del agua, eso que se siente al abrir los ojos después del insomnio, esa zanja espesa de herida pútrida y entonces cómo discernir.Me obligo a la teoría.
Me desentiendo así del suicidio. Y entonces, Gea, la que todo lo preside, habla de un orden.
De algo, fuera de tiempo.Oye, la arena silba. Silba. Oye. La arena.

(de Chacal de Noche)



Elfo

No protegeré el campo ajeno. Desvestiré sus cosechas, el fruto del ahorcado. Sabes, no importa ni la tierra ni tu resistencia ni la mandrágora. Tal vez la arqueología luego diga de nosotros que hemos sido el estrépito a deshora. Algo así como un elfo tutelar, el murmullo que desdice la anarquía, la soledad de una rama de olivo.Estoy construyendo tu verano para el mes más cruel.

Aria

Me despido; creo que un anatomista salvará la lluvia en estos cuencos. No la mirada; pertenece al silencio. Es el espacio entre los dedos para la copa de ámbar.Soy ese pacto sanguíneo pero jamás, jamás tendré el cuerpo y una pluma para firmar.He fallado.


(de Palimpsesto)

Patricia Damiano

Textos completos en Zoopat
http://patriciadamiano.blogspot.com/





sábado, 15 de septiembre de 2007

POESIA DISCORDANTE



El triunfo de la muerte

a Daniel Oesterreicher

mi amor murió y no en batalla
en helado lugar en argentina
sudada por la roña de tanta bala torcida
cuando abrían sus cuerpos los golpeados
y golpeaban sin vencer pateaban
contra el terror la vida
se volteaba
punzando las blancas espadas advirtiendo
la mosca en el hombro austero y asesino
mi amor se alzaba

cebada suerte loca entraña aguijón absurdo
me atan el pensar desamparan

en trelew, la maldita, en una carretera,
en alegre viaje, con viento y abedules,
entre amigos murió, sin ver la Parca.
la muy artera me ha ceñido la cintura
y doblegóme las fuerzas
es una burla atroz: no te hubieras reído

murga de sirenas y no hay batalla
en trelew

¿sin batalla, mi amor, contra el impacto?
¿hubo tu pierna tensa, un empujón, una ventana abierta,
las manos en la cara, un brusco girar,
hacia la banquina desierta? ¿un pestillo arrancado,
el viento en la nuca, una palabra a medias, el vigor
vencido, al filo del futuro? ¿un nudo blanco,
tenaz, contra el vacío? ¿la presión de tu cuerpo,
de golpe la vida entera, sobre el metal más frío,
una trampa, el fin idiota? ¿un miedo animal,
una última batalla, el miedo visceral, mi amor, mi dulce niño?

el tajo es grande y mi alma tan pequeña

(No sabe el mundo la bárbara mueca que le tumba el rostro)





(si venían...)

si venían a traer los panes
los panes eran buenos
y abríamos la boca leve de la fiebre


son dos manos desnudas, tan desnudas

En toda esa saciedad, urge una desgracia.
Deslizado en sábanas pulcrísimas piensa un infeliz.
En dulces nalgas piensa, sólo esa victoria.
De sus leales blancuras surgen animales sin suerte.
Arrancar un sueño para sí, esa violencia.
Atrapa un insecto. Muy cerca de sus ojos lo lastima.
Le quedan reflejos azules, pedazos de ala.

(A mano alzada,1986)


porque sobre glúteos blancos quién liquidaría
su pasado veraz
la breve aguja
vuelven del asceta y el amante
sensitivos

entonces en cuatro patas, a la hora del poniente, a azucarar
los brotes

°°°

refiérase despacio y tono tibio a poco fuera de la silla o taburete
con verbos delicados, que no falle, que se engañe,
que le pisen

(Vida interior de la discordia,1994)


el miedo y la resaca del miedo
engrosan el silencio

heme testigo de un cepo

°°°

ah si tuviera de su lado las órdenes y la miel
qué no valdría
pondría las palabras en hilera
de tres en seis
¡y que caiga la hojalata!
ésta por vegetal y aquélla por ramplona y ésta por danzar y ésa por sierva
así el mundo es vuelto a ser mundo hospitalario

(Bastardos del pensamiento,1997)
Laura Klein

domingo, 19 de agosto de 2007

EL HILO EN EL LABERINTO


.] La divinidad sin inmortalidad define la libertad del creador, Dionisos, dios de la tierra, aúlla eternamente en el desmembramiento. Pero simboliza al mismo tiempo esa belleza trastornada que coincide con el dolor. Nietzsche creyó que decir sí a la tierra y a Dionisos era decir sí a sus sufrimientos. Aceptar todo, y la suprema contradicción, y el dolor al mismo tiempo, era reinar sobre todo. Nietzsche estaba dispuesto a pagar el precio debido por ese reino. Sólo la tierra, grave y doliente, es verdadera. Sólo ella es la divinidad. Del mismo modo que Empédocles se precipitó en el Etna para ir a buscar la verdad donde está, en las entrañas de la tierra, así también Nietzsche proponía al hombre que se hundiera en el cosmos para encontrar su divinidad eterna y convertirse en Dionisos. [...]
Albert Camus

En El hombre rebelde, Buenos Aires, Losada, 1975
Lamento de Ariadna

¿Quién me calienta, quién me ama todavía?
¡Dadme manos ardientes!
¡dadme un brasero para el corazón!
Tendida en la tierra, estremeciéndome,
como una medio muerta a quien se le calienta los pies,
agitada, ay, por fiebres desconocidas,
temblando ante glaciales flechas agudas de escalofrío,
cazada por ti, ¡pensamiento!¡
Innombrable! ¡Encubierto! ¡Aterrador!
¿Tú, cazador entre las nubes!
¡Fulminada a tierra por ti,
ojo sarcástico que me mira desde lo oscuro!
Así yazgo,me doblo, me retuerzo, atormentada
por todos los martirios eternos,
herida,
por ti, el más cruel cazador,
tu desconocido, dios...
¡Hiere más hondo!
¡Hiere de nuevo!
¡Pica, repica en este corazón!
¿A que viene este martirio
con flechas de dientes romos?
¿Qué miras otra vez
sin cansarte del tormento humano
con malévolos ojos de rayos divinos?
¿No quieres matar,
sólo martirizar, martirizar?
¡Para qué martirizarme a mí,
malévolo dios desconocido?
¡Ah, ah!
¿Te acercas sinuoso
en semejante medianoche?...
¿Qué quieres?
¡Habla!
Me estrechas, me oprimes,
¡ah, ya demasiado cerca!
Me oyes respirar,
acechas mi corazón,
¡celoso!
-¿pero celoso de que?-
¡Fuera, fuera!
¿para qué la escala?
¿quieres subir
adentro, hasta el corazón,
subir hasta mis más
secretos pensamientos?
¡Impúdico! ¡Desconocido! ¡Ladrón!
¿Qué quieres sacar robando?
¿Qué quieres sacar escuchando?
¿Qué quieres sacar atormentando?
¡tú, atormentador!
¡tú, dios verdugo!
¿O como el perro debo
refregarme contra el suelo ante ti?
¿Sumisa, embelesada fuera de mí
menear la cola por amor?
¡Es inútil!¡
Punza otra vez,aguijón el más cruel!
No soy tu perro, sólo tu presa,
¡cazador el más cruel!
tu más orgullosa prisionera,
bandido tras las nubes...
¡Habla al fin!¡Tú, encubierto con el rayo! ¡Desconocido! ¡habla!
¿Qué quieres, salteador, de mi?...
¿Cómo?
¿Un rescate?
¿Qué quieres de rescate?
Pide mucho, ¡lo aconseja mi orgullo!
Y habla poco, ¡lo aconseja mi orgullo!
¡Ah, ah!
¿a mí es a quien quieres? ¿a mí?
¿a mí entera?...
¡Ah, ah!
¿Y me martirizas? ¡Loco que eres un loco!
¿Requetemartirizas mi orgullo?
Dame amor, ¿quién me calienta todavía?
¿quién me ama todavía?
dame manos ardientes,
dame un brasero para el corazón,
dame, a la más solitaria,
a la que el hielo, ¡ay!, siete capas de hielo
enseñan a añorar enemigos,
da, sí, entrega,enemigo el más cruel,
dame ¡a ti!..
¡Se acabó!
Entonces huyo él,
mi único compañero,
mi gran enemigo
¡mi dios verdugo!...
¡No!
¡vuelve!
¡Con todos tus martirios!
Todo el curso de mis lagrimas
discurre hacia ti,
y la última llama de mi corazón
para ti se enardece.
¡Oh, vuelve,
mi dios desconocido! ¡mi dolor!
¡mi última felicidad!...
Un rayo. Dionisyos aparece con esmeraldina belleza.
Dionysos: Sé juiciosa, Ariadna...
Tienes oreja pequeñas, tienes mis orejas:
¡mete en ellas una palabra juiciosa!
¿No hay que odiarse primero, si se ha de amarse?...
Yo soy tu laberinto...

Fragmento de “Ditirambos de Dionisos” (1888-1889)
Friedrich Nietzsche

miércoles, 8 de agosto de 2007

COMARCAS DEL PASO FURTIVO

(los amantes II- r.magritte)

HABEAS CORPUS

cuerpo
ve los gestos exhaustos del amor
cuerpo
escancia el blanco
en torno a tus versos
crezca
el vacío en torno a ti

(tus textos
tus texturas
tu textualidad)

date a callar
a tu silencio
cuerpo
tu que tiemblas
tu
que sabes
temblar



LLEVA MI TEMBLOR HACIA TU SIEMPRE

acalla el pudor de las estatuas
riela los trenes del olvido
da óxido niebla nube memoria
da puentes para mis botas
lleva mi temblor hacia tu siempre
lleva mi temblor hacia tu nunca
obscena como la aurora
desnuda tormenta andenes
destíname a mi nada
llévame a tu siempre
acalla mundo bajo trenes
puente invierno boca aliento
lleva mi temblor

hacia tu siempre
revoca mi mandato de sombra
destina la palabra a su final
lleva mi temblor hacia tu nunca
(lumbre tu noche
sobrevive a la que duerme)

acalla mudo mundo nicho lluvia disolución
piel vagones corazón noche pudor estatuas
vendaval disposición tormenta
dame otro devuélveme otro
lleva mi temblor hacia tu nunca

siempre



TU EXTINCIÓN

habitaré
tus colores
tu extinción
(
la sangre
me dice?
me dice la piel?
en quién callo cuando
no me hablas?
soy donde no me
pienso?
)
vamos
habitaré tu dicha
tu extinción
muere hasta la última
muerte
lejana en lo inmediato


INTERPELACION

tenemos la dimensión de
las preguntas que nos hacemos
eso que nos interroga
desde lo que se retira
fundándonos


COORDENADA

aún me pides que te dé
todo eso que no tengo
todo eso que no soy:
mi dimensión de olvido y vendavales
sin coordenadas de rescate


ANHELO

quiero aprenderme sin tu miedo. abarcarte.
detestarte de una buena vez.
quiero temerte sin culpa. odiarme hasta el desmayo.
llamarte. no entenderte.
quiero olvidarme sin tu sueño.
perdonarme con pudor. pensarme sin tus ojos.
vivir sin tu deseo. quiero de una buena vez
ya no saber tantas cosas. perderme.
encontrar lo que perdí sabiéndolo perdido.
para siempre.


NECTAR

en los viñedos solos — bajo la luna de los magos—
aprendimos el silencio

(como néctar tu boca
devastó la soledad de mis comarcas)

en mi tierra las heladas— el invierno inhóspito—
(hibernar donde los milagros llegan tarde)

oh sombra de lo no acontecido
caminos de mis posadas sin señales de retorno


SALEM

era el alba -acaso- la claridad posterior
a la noche de los colgados, irrupción de luz
sobre los cadáveres de esas mujeres
que pendían de los árboles, cuerpos
de hechiceras al viento aterrando a los niños
en nombre de la cruz?
era la claridad perturbada por la imagen
de los cuerpos profanados
la brutal exposición de las ajusticiadas expiando
los pecados de la aldea, las dueñas de pócimas y manzanas
las brujas, sus escobas?
eran estas mujeres arrebatadas a sus lechos,
a sus solterías y excomuniones, a sus pecados,
a la difamación, a las mentiras de los niños,
los calderos, los secretos de las hierbas del bosque
el miedo de los hombres?
qué magia evitaría el otoño de sus lapidaciones
qué cabelleras sobrevivirían a los cuentos
qué pudor podría redimirnos
qué escobas qué escondrijos de la noche
qué oscuros acertijos qué lugar


DIVISIÓN DE BIENES

intentaré no hacer ruido con mis zapatos
cuando el sentido del mundo se cierre sobre mí

dormida como el invierno
estás viajando lejos

qué palabras voy a inventar para llamarte?

sobre nuestra extranjería el cosmos
extenderá su incertidumbre:
un movimiento entre astros que colapsan

entre las cartas aún cerradas
todo susurra amor y perdón

aún así nada nos enseña la distancia y el olvido

(¿qué palabras voy a inventar para llamarte entonces?)
(¿qué palabras voy a intentar?)


GESTUALIDAD

necesito algo del orden de tu mímica:
esos gestos que te visten y desvisten.
tus juegos, tus mentiras.
si, creo que necesito eso:
deslumbrarme en la ostentación
de tus carencias.
algo del orden de los ademanes
y palabrerías que te velan.
buscar la verdad allí: donde no estás.
para aprender a no saberte intuyendo
que permanecerás por siempre en
lo no dicho.
en la dimensión inasible de las
insinuaciones.
así: como apenas susurrada.
bella evasiva inmaculada confusa y
resguardada en tu secreto.

MONTAJE- VERSIÓN DOS

tiendo puentes sobre el vacío
trazo las coordenadas de mi fuga
me doy como una barca a las olas del mundo
invoco los nombres esenciales
viajo en temporalidades y temporales
viajo me llevo
me
lluevo
viajo
me transporto

viajo
- sombra- oh mi sombra- detenta tu sonar en la noche

oh tenue luz de los umbrales
detenta tu sonar en la noche

detenta tienta intenta tenme deténme

navego a través de vendavales con la insignia de mi luz

(plegaria bajo la llovizna del mundo
donde un corazón intentará los milagros)

(susurro mudo de un cuerpo
que no sabía que lo buscaban)

oh omnipresente
rumor de lejanías y ajenidades y otredad y vaguedad

tiendo puentes trazos trazas viajo me llevo delineo soy de la magia
del viento de la noche en los caminos de los brazos de la amada de
la tierra que me llama. no hay certeza en buscar sólo caminos que se
extienden. no hay refugio en las promesas poco más que este ensueño
que anhela la dulzura del cosmos

detenta alas sonar insignia vendavales puentes cuerpo milagro temporal
anhela cosmos llovizna plegaria caminos corazón refugio lejanía otredad
canta
canta
canta oh canta o encanta nos muda luz del gesto silencioso


Javier Galarza

domingo, 5 de agosto de 2007

INSCRIPCIONES DE LA REVOLUCIÓN PERMANENTE





Helado Milagroso

El camión de los milagros desciende por la pequeña avenida,
el ragtime de Scout Joplin esparcido a su paso como perlas,
y , cierto, te puedes sentir feliz
con un pedazo de tu corazón.

Toma lo que aún se te ofrece: en la opulenta sombra de una
habitación
los pechos de una mujer balanceándose levemente mientras se
inclina.
Ya la perla del crepúsculo se desvanece.
Tarde, te sientas a ponderar las noticias de la noche,
milagros de la comida rápida, revoluciones espectrales,
lo que queda de tu corazón.


Calle Visión

1

no lo que pensabas: solo un desvío
cuesta abajo no hacia arriba

estrecho, no se malgasta
tiene una casa al llegar al final

roble enano y cactus en el patio
algunos gatos algunas serpientes

en la casa hay una habitación
en la habitación hay una cama

sobre la cama hay una manta
que cuenta la llegada del ferrocarril

bajo la manta hay sábanas
transparentes por el uso aquí y allá

bajo las sábanas hay un colchón
de los antiguos, tosco, con botones y forro

bajo el colchón hay un bastidor
de hierro oxidado aún fuerte

toda la cama huele a jabón y orín
la ventana huele a vieja picadura y lluvia

éste es tu cuarto
en Calle Visión

si tomaste el desvío
que te estaba destinado


4

Calle Visión late tu corazón intacto
cómo es esto posible

Calle Visión rodilla herida
espinazo herido ojo herido


¿Ha trabajado usted con metales?
¿Hay partículas bajo su piel?

Calle visión pero tu corazón aún está entero
cómo es esto posible

pues lo que puede ser será arrebatado
si no es ofrendado con fe y confianza

por lo coleccionistas de lo coleccionable
los profesores de lo-que-se-ha-sufrido

El mundo se está acabando toma mi mano
Es un sonido solitario toma mi mano

Calle Visión nunca olvides
el dolor del cuerpo


nunca lo dividas



7

Aún puedes invocar belleza y ha de saltar
desde todas las direcciones

puedes escribir belleza en el cruel archivo
de las cosas hechas cosas dejadas sin hacer pero

una vez fuimos diferentes
y sin embargo unidos eso es belleza eso es lo que atrapas

en la mirada nocturna del recién nacido
la niebla que funde las estrellas fugaces

el virus traído de las lianas aplastadas
buscándonos ahora



Reversión


Esta mujer/ el corazón de esta historia.
Esta mujer incomunicada por las oraciones de su tribu.
Esta mujer que se despierta/ busca las tijeras/ empieza a
cortarse el pelo
Hace tiempo afeitado/ creciendo.
Cortar cortar cortar/ el crujido del corte enfrentándose a la
aspereza de su pelo.

Esta mujer cuyas voces la llevan al exilio.
(Exilio, exilio.)
La llevan al otro lado.
Por tren y a pie y por barco, al otro lado.
Otro lado. De un mar angosto.

Esta mujer/ el corazón de esta historia.
Corazón de la ley/ corazón de los profetas.
Sus voces zumbando como sierras en su cerebro.
Abordando un barco sin pasaporte.
Cómo puedes hacerlo. Hasta los barcos tienen ojos.
Están pintados como pájaros.
Esta mujer no tiene libreta de teléfonos.
Esta mujer quizás tenga un cepillo de dientes.
Tratando de conseguir en alguna parte tintes rojos/azules para
Coronar su erizado cabello.

Al otro lado: extraña para mujeres y niños.
Poniendo sus plantas desnudas en la huella en la arena del
desnudo pie de la extraña.
Extrayendo del saco su agotamiento alimentos para el perro
del extraño.
Oyendo los rezos viriles de la tribu del extraño/ susurro del
Río del extraño.
Yaciendo dormida y sin sueños en uno de sus portales.

Hace tiempo arrojó las cobijas.
En el otro lado camina con brazos y piernas desnudas, vestida
de voces.
Aquí o allá recoge una bufanda/ un residuo.
El día irrumpe frío en sus piernas y su vello púbico.
Su pelo punk/ su pelo religioso.


Franqueando los azules rectángulos de las puertas del extraño.
Nadie le abre.
Entretejiéndose en decadentes callejuelas/ negro sobre yeso
Blanco/ olivo sobre violeta.
Caminar caminar caminar.
Yacer sobre una cálida piedra escuchando insectos familiares.
(Exilio, exilio.)


Esta mujer/ el corazón de esta historia.
Regresando en círculos a la ciudad donde su nombre cruje
detrás de las piedras agrietadas.
Esta mujer que se marchó sola y regresa sola.
Cuyos cabellos están de nuevo cubiertos/ cuyos brazos y
Cuello están cubiertos/ de acuerdo a la ley.
Debajo su piel ha oscurecido/ las plantas de sus pies se
han endurecido.
Arena del portal del extraño cayendo de su carretilla
plástica/ fluyendo hacia la arena
andando en remolinos por su viejo barrio.


Último Ghazal


Planta de los pies para desollar viva frente al negro espejo de la
ventana.
Primeras lluvias del invierno la hora mas pequeña de la
Mañana.


Vuelve entones al ghazal ¿qué harás allí?
La vida siempre latió con mas ardor que los versos.

¿Recuerdas las hebras que iban de un ojo a otro?
¿La lengua que llegaba por todas partes, recitando todos los
papeles?

Allí todo era moldeado en una imagen del deseo.
El grito de la imaginación es un grito sexual.

Llevé mi cuerpo conmigo por doquier.
En la espesura de la abstracción mi piel manaba sangre.

La vida siempre fue mas fuerte…los críticos no pueden asirla.
Dice la memoria que la música siempre aventaja a las palabras.


Seis Narraciones

6

Contabas una historia sobre la guerra nuestra historia
una vieja historia y aún debe ser contada
la historia de lo nuevo que huyó de lo viejo
de cómo el gran sueño se tensó y cambió
el navío de la esperanza se estremeció sobre el pecho del
témpano
los afectos secretos flaquearon y vacilaron
Así somos derribados juntos así somos despedazados
en una temblorosa república sus labios de vidrio
partidos como si la grieta principal
no hubiera sido calculada desde el inicio en el poderoso
patíbulo




Adrienne Rich
Oscuros Campos de la República (1991-1995)

domingo, 29 de julio de 2007

SOL ANTIVERBAL


De Poesía Inédita

DESPEDIDA

Santifica el lunes niño en tu mirada
haz el milagro de reír en la tierra.
Amor que sube aguarda tu voz.
Santifica al malo,
golpéalo en tu corazón que brota.
Santifica el aire no esperes el día,
de mano en mano vienes tan niño y pequeño.
No quiera el alma temblar sin tu pureza.
(11 de junio)
METALES

II
Desnudaré de brumas el año que me sigue.
Cuando baje al virgen metal de mis días;
desnudaré, amaré su carne.
Para morir, mi voz en los niños de aquí a mil años.
Para vivir, tus ojos andando en los metales oscuros de mi tiempo.
(11 de julio)

De PAISAJES QUE DUELEN

No sabes como fue este día
Este hombre dolió
por cada sol maldito
duro en su vida.
Por algo fue triste
a ratos
le dolía algún pelo
el pequeño.
Fue quizá como miró
un poco como pájaro
otro poco como niño
y se marcho hundido en la gente.
Voy a hablar a mis amigos
de quién amo
y de otras cosas de fuego
a colmarme de fuertes ternuras.
Así el hombre lava
sus ojos de niño sus ojos de hierro
y duerme profundamente

(2 de noviembre de 1960)

UN ANOCHECER

El poema tiene un momento preciso de madurez y alimento
Pared de hueso pared de carne
pared de mi lengua
parado espero salir a encontrarte.
De aire
yo el pájaro el polvo
la garganta.
Es horrible estar aquí
sin más nada que este cuerpo
hundido en su materia
esperando
el paso de unas piernas
las casas bajo el cielo
que todo venga y crezca y se transforma.
Entonces
sobre mis plantas
no un cuerpo
sólo la imagen humana
húmeda
seca
un poco triste por todo.

(3 de julio)

De PUREZA DE ESTAR VIVO, 1961

Mirando las fotos en memoria de los campos de concentración de la última guerra
Qué han hecho de nosotros
qué es aquel sangriento alambre de huesos
quebrados en el horizonte.
Silencio
sobre le polvo
silencio
cae la lluvia y la música lejana
sobre los campos.
Fue tan viva la muerte
que en estas tierras de paz dormida
se alzó y murió mil veces mi corazón.

(5 de Octubre)

De VII (...) 1961
Poesía Editada
OLEO UNICO

Ante el enigma que me representa la vida de un instante, la
extraña multiplicación que une las cosas y los hombres, sólo
puedo proceder plantándome justo en el filo de todo, tratar
de tomar el bulto irradiante de la existencia con el peso
exacto del sonido y del color, construir con mi carne y con
todo lo que me es exterior estos murales.
Ante todo ver más allá.
Hacer murales con el alma del hombre.
(Buenos Aires, marzo 1957)

De Cuatro Murales, 1957
AVANZAN LOS SOLES EN EL CIELO

Cuando tome bajo la luz
otro cuerpo
y besándolo me sienta vivo,
habré reído habré dormido una vez.
Y luego querré caminar nuevamente.
Sin fronteras como el dolor o el hambre,
al refugio de mi herida Buenos Aires.
Aquí
donde cada sol es un ciclo de mi piel.
Donde el viento se extiende temblando.

ESPUMAS DE LUZ Y SOMBRA:
MURALLON DE VIDA.

Apenas vuele sobre el llanto
por mi lengua riendo llegaré a tus manos.
Elástico al sol subiré enorme
acorralando en la noche
el día de vientos afilados.
Niños heridos
palomas de hambre
amordazan mis besos
sacuden mis risas y te alejan
para que muerda la vida y no me canse la muerte

De Corazón de piel afuera, 1959.

LOS PATIOS DEL TIGRE
El tigre, aquel espejo del odio y el espanto.
Von Jöcker, Siglo XVIII

Fueron siempre los pájaros los que anduvieron en los patios
de mi infancia.
A la claridad del canario se sumó el gritito entrecortado
del calafate, el vuelo diminuto de los bengalíes.
Algún mono hubo, pero fue efímero.
Agregaba mi abuelo a la magia reinante sus oros de Gran
Maestro. Sus libros que, de a poco, fueron siendo mis pájaros.
Un tío viajó y en una gran jaula trajo un tigre. Lo aseguraron
a una cadena y esperaron que lo viera.
Su garganta me llamó; aparecí.
El espanto y la maravilla me helaron.
Desde ese día los patios dejaron de ser tales. Fueron selvas
de mármol y mosaicos gastados en donde el terror habitaba.
Era feliz. Tocaba el misterio a diario y no desaparecía. Me
acostumbré ávidamente a lo extraño.
Cuando alguien ordenó su encierro en el Zoológico, lloré.
Entonces comenzaron mis fugaces visitas; temblaba cerca de
su jaula. Su rugido era música tristísima para mí. Le imploraba a su
memoria de fiera el recuerdo.
El día en que me fui a despedir de él para siempre me olió, detuvo
su andar en círculos. Una sombra humana le cruzó la mirada. Intenté
tocarlo. El griterío prudente me clavó en el piso.
Pensé un adiós, suavemente me marché. Más tarde supe de su
muerte. Su carne fantástica se juntó en el polvo a otras carnes.
He crecido. Guardo de mi infancia sus huesos en mi alma, los libros
en mi sangre.
Pero cuando llegue el fin y me miren los ojos que aún no he visto,
pienso que será el tigre incierto de la locura el que me lleve tanteando a
la nada, aquel tigre de titubeo y delirio del suicidio que en su boca me
ahogará clamando.
O tal vez mi viejo tigre, rayado por la piedad, quiera devorarme como
a un niño.

VIENTRE PROFETA SIN TIEMPO

Yo no soy de ningún siglo.
Vivo ausente del tiempo. Soy mi siglo como soy mi
sexo y mi delirio.
Soy el siglo liberado de toda fecha y penumbra.
Pero cuando muera, el profeta que hay en mí se
alzará como un niño sin moral y sin patria. Un niño loco con
lengua de alaridos. Entonces amanecerá en el millón de
Galaxias.
Madres del futuro; cuidado; cuando muera puedo
volver.
Entonces, ay, vientre que me aguardas, dulcísima
catedral de tinieblas.

CASA DE SILENCIO

Un niño y un cuchillo, enamorados carne y hierro,
buscan en el alma la selva que los salve
Aromas y llantos boca de hielo sobre cicatriz de
Pureza. Irá el olvido a devorar temblores irá la tierra alzando
mares.
Sueño del niño que muere en su Casa de Silencio en
El cielo del espanto, hierba de tristeza amor de nadie.

ANALOGÍAS

No cruces una plaza en la noche bajo los esmaltes del
ruido lejano de soles en llamas. Espera la lluvia que apague
en la hierba la sombra del alto cielo.
Ya cuando cierres un mueble de aquellos caoba
con fulgores a madera dormida, ábrelo con furia. Tal vez
sorprendas extrañas ceremonias de pañuelos, huecos mur-
mullos en trajes, temblor de lienzos, una larga luz ahogada
en huida a través de pliegues y cartas perdidas.

LUNA DE HERODES

Si en la noche inmóviles policías sujetan perros de
boca en piedra, yo tiemblo. Quiero alejarme no puedo, como
en sueños
Entonces alzo la mano a mi pecho traspasado. No
sea que a lo lejos entre las selvas de hueso y aliento salga el
aullido de aquel que devora mis entrañas. Y aullando
prolongue en los perros guardianes un odio en silencio y
dientes, que por milenios me persigue.
De Visión de los hijos del mal, 1967
********************************************
EL HIMALAYA O LA MORAL DE LOS PÁJAROS

Segunda aparición del
SOL ANTIVERBAL
sobre la TIERRA-NACIENTE del
TERCER MUNDO y
canto quinto de los PÁJAROS

Hacia el mediodía; sintiendo próxima la tierra que nacía; la muchedumbre de guerreros
intentó un canto de furia o salvaje alegría pero lo que salió de su boca fue una blasfemia
atroz, un discurso de delirios, y nadie rió y todos miraron el cielo.


CANTO QUINTO DE LOS PÁJAROS
Recuerda, conquistador de la Luna y el Sol, recuerda bastardo este Imperio de Niños.
Honor a tu coraje: yo te maldigo.
Pues años y años y cientos han de pasar hasta que el Verbo resucite en la tierra violada. Mientras; balbucea el caos con tu lengua clavada por el frío Sol Antiverbal: señor de justicia.
Salve.
(En la superficie del mercurio frutos y ramas golpeaban el barco, sin ruido. Y un río de aguas blancas devoraba el mar mineral. Aquel sol de Justicia se elevó sobre los volcanes y las nieves en busca de un refugio de salvación. Y en la mañana primera de la conquista sólo hablaron los pájaros.)
**
POEMA 9

Tocaremos la luna. Poseeremos el cráneo del
Sol.
Qué patria o cielo verbal ilumina al fuego
en su casa de líquidos esmaltes; carro de Elías,
purificación de las ciudades muertas, árbol místico de la sangre, agua y
sombra transparente, vitral de dioses aniquilados.
Sol antiverbal. Sol carnívoro en sonidos o silencios en el horizonte
frío de la tierra sin
pájaros.
Sol tigre.

MARE TENEBRARUM
En aquel tiempo del triste colegio, en aquel que
jamás recuerdo; soñaba con tigres y pájaros en
lucha y mi corazón era el desierto y el cielo, el sol
y la luna de aquel mundo final.
Llegó hasta mí un sacerdote, llegó y me dijo: por lo
que piensas morirán tus ojos, tu piel será maldita,
como la piel de las momias, amarás a dios en todo
lo que te destruya.Me senté junto al muro más cruel y lloré la lepra
del cielo.Cayó mi corazón, lo perdí. Y reyes ya de sangre
pájaros y tigres me acosan para siempre y todas
mis aguas, todos mis ríos, huyen muertos hacia el
atroz y calmo Mar de las Tinieblas.
Y el ángel de la locura, el ángel de la fiebre mira,
en mí al monte coronación del Verbo; escribo para
que me sea dado el Silencio.
(1970)
Miguel Angel Bustos

sábado, 28 de julio de 2007

Marguerite Durás y Esa enfermedad Extraña

El mal de la muerte de Marguerite Durás es un texto inclasificablemente bello.
Pasa desde la novela a la prosa erótico-poética y al texto teatral enlazado de una manera imperceptible generando así la sensación de que todo esta escrito en términos de acotación, especificando conscientemente la orden directa del escritor, desde la acción hasta la contención emocional que lo guía.

Extraño lenguaje donde se funden varios estilos.

Comienza el texto con una posibilidad de lo que podría haber sido y cuando uno ha entrado en su dominio el tiempo se transforma. El principio es un acuerdo de partes entre un hombre y una mujer que estipulan algo que está condenado y finalizado antes de comenzar, de todos modos deciden hacerlo.

Él está solo, ella lo sabe desde siempre.

Desde el posicionamiento de los personajes Él se encuentra en insatisfacción buscando sin saber que le pasa o necesita. Ella simplemente sonríe, habla cuando se le pide, duerme y goza simplemente de saber que es lo que Él busca.


“Otra tarde usted lo hace, como estaba previsto, duerme con el rostro en lo alto de sus piernas separadas, contra su sexo, ya en la humedad de su cuerpo, allí donde ella se abre.

Ella le deja hacer.

Otra tarde, por distracción, usted la hace gozar y ella grita”


Pero a pesar de ello Él percibe “el sordo y lejano zumbido de su goce en su respiración”
Él quiere alejarse de ese cuerpo perfecto que lo incita a matarla.

Porqué?

Porque nunca ha amado a nadie. Porque Él es portador del mal de la muerte, aquel que no mata, no vive, ni sabe aún que no ha vivido y ya estaba muerto desde antes.
Él reconoce el mal que Ella sabe que padece en su cuerpo dormido, reposando contra las sábanas, que las cubren y la velan, en la inmovilidad insípida de las respuestas, en el color mentiroso del mar.
Así sin saberlo Él se encuentra viviendo la muerte. Llora por no imponer la muerte. Llora por no amar.

De este modo plantea la duda desde el principio de las cosas, estamos condenados antes de nacer así como la cotidianeidad en la que nos perdemos y abstraemos es vivir nuestra muerte.


El texto funde el cuerpo de los personajes, el cuerpo del escritor, la muerte y el amor donde la belleza produce violencia.

Indudablemente es el cuerpo de Ella el que habla generando violencia producida por la perfección que conlleva.

Como no cuestionarse luego de leer a Durás sobre el comienzo y fin de nuestros días, sobre nuestra condena antes de nacer, sobre los refugios encontrados, sobre los ojos que vemos a diario, sobre la muerta cotidianeidad que desanudamos por las noches para cubrir el día, sobre una especie de Dr. Jekill y Mr. Hide donde no contentos a vivir con lo planteado por la sociedad, damos gracias a la noche para desnudar nuestros mas íntimos y oscuros deseos vitales aunque sepamos de su condena. Son aquellos actos, los cuestionables, los indescifrables los que alimentan nuestros sueños en la fijación de una noche que se devela para que hagamos de ella nuestra cálida compañera.

“…Y en el hueco de sus piernas separadas ve Usted por fin la negra noche. Usted dice: Era ahí, la noche negra, es ahí…”



Vanesa Aldunate