domingo, 5 de julio de 2009

ACORDES DE ESTE TIEMPO

Imagen H. Bosch


Vienen días más duros.
El tiempo postergado hasta nuevo aviso
asoma por el horizonte.
Pronto tendrás que atarte los zapatos
y correr los perros de vuelta a las granjas marismeñas.
Pues las vísceras de los peces
se han enfriado al viento.
Arde pobre la luz de los altramuces.
Tu mirada rastrea la niebla:
el tiempo postergado hasta nuevo aviso
asoma por el horizonte.

Allí se te hunde la amada en la arena,
sube por su cabello ondeante,
le quita la palabra,
le ordena callarse,
le parece mortal
y dispuesta a la despedida
tras cada abrazo.

No mires hacia atrás.
Atate los zapatos.
Corre los perros de vuelta.
Tira los peces al mar.
¡Apaga los altramuces!

Vienen días más duros

Ingeborg Bachmann (El tiempo postergado)
gracias a Antonio Medinilla

viernes, 26 de junio de 2009

invitación: los poetas y el objeto fetiche



se había suspendido por gripe A, tenemos nueva fecha : 24/09/09


La hoja en blanco. Texturas y contexturas. Plumas, tintas y teclados. Obsesiones: la repetición. Consubstanciación con el objeto fetiche: Alfonsina y el mar, Rilke y la rosa, etc. Tentativas de aproximación al objeto.

viernes, 12 de junio de 2009

JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ (1931-2007)

Pequeña Cronología Biográfica

Nace en Tucumán en 1931 asistió a clases de literatura y estudió Derecho.
* 1952 publica "Negada permanencia, la siesta y la naranja"- Poesía.
* 1957 publica “Claridad vencida” su 2º libro de poemas.
* 1961 ingresa en el diario La Prensa. Como periodista era conocido por sus apellidos Hernández Ledesma, y en el diario de los Paz se ocupaba de la información religiosa.
* 1965 aparece su libro de cuentos “El inocente” que recibió Premio Nacional de Narrativa.
* 1966 publica 2 libros de poesía: “Elegía, naturaleza y la garza” y “Otro verano”
* 1969 viaja a los Estados Unidos con la beca Guggenheim.
* 1970 publica su primer novela “La ciudad de los sueños”
* 1977 publica “La favorita”- Cuentos.
* 1992 “La señorita estrellada”- Cuentos.
* 1996 “Así es mamá”-Cuentos.
* 2001 “Desideratum,Obra poética” por Adriana Hidalgo Editora que reúne sus poesías entre 1952 y 2001. Incluye también sus traducciones de los poetas Paul Verlaine, Jean Cassou y Tennesse Williams.
* 2003 publica su libro de ensayos “Escritos IrreBerentes”
Colaboró en el diario La Nación en los últimos años.
Estuvo vinculado a José Bianco secretario de la revista Sur, de Victoria Ocampo y trabó amistad entre otros con Silvina Ocampo, Enrique Pezzoni y Alejandra Pizarnik.
El 21 de Marzo de 2007 muere a causa de una larga lucha contra el cáncer.



CUENTOS




Estos dos cuentos breves de Juan José Hernández no fueron recogidos en libros. Escritos en su ciudad natal, Tucumán, a comienzos de la década del cincuenta, en ambos están latentes algunos temas fundamentales de su posterior obra narrativa: el mundo de la infancia, en el primero de ellos; en el otro, la recreación, con humor punzante, de un aspecto de la vida social provinciana.: el alacraneo





CIGARRILLO A ESCONDIDAS

Quizá llegó con el último bostezo de la siesta, o con el perfume de los naranjos florecidos en la vereda, pero allí estaba el Enano fumando en su pipa de barro cocido. Sonreía y echaba ligeras espirales de humo por sus orejas puntiagudas.El chico se había sentado en la mecedora del patio para ordenar su colección de figuritas Maravillas del Mundo.
Siesta: prohibido hacer ruidos: los mayores duermen.
Debía pues resignarse a juegos silenciosos, como clasificar figuritas, o insectos disecados, llaves antiguas, anillos y amuletos de hueso, o mirar con una lupa el mapa secreto que lo conduciría al cementerio de lo elefantes.
El Enano no se parecía a los del libro de lecturas. Mas bien tenía la cara de su amigo Pablo, que vivía enfrente de su casa y lo acompañaba, a menudo, en sus excursiones a una acequia que corría detrás de un terraplén del ferrocarril. Allí, en una piragua, ambos habían remontado hacía poco un afluente del Amazonas, repleto de caimanes.
El chico vio al Enano que fumaba, y se asustó. Dijo en voz baja, como si rezara: Los enanos viven en el bosque. Hacen sus casas bajo la sombrilla de los grandes hongos. A veces recorren los senderos del bosque montados en ratas amaestradas. Roban carreteles vacíos y lápices de colores. Cuando cumplí cuatro años, comieron el soldado de chocolate que mi tía me había traído de regalo. Los enanos no tienen madre. Aparecen después de una tormenta de verano; duermen de día y por la noche, si hay luna llena, bailan tomados de las manos.¿Por qué el enano fuma sin parar?. El tabaco hace mal, mucho mal. Esta mañana casi vomité cuando Pablo me convidó una pitada. Estábamos solos. Había un paquete de cigarrillos sobre la mesa de luz del dormitorio. Pablo, puede venir alguien y sorprendernos. Se burló porque yo tenía miedo. Los chicos que fuman no crecen. Así dicen. No crecen más. Qué importa, trabajaremos en un parque de diversiones o en un circo. El Enano que fuma por la siesta, como nosotros, Pablo.
Estaba a punto de llorar, pero despertó cuando la gata saltó sobre la mesa y desparramó las figuritas en el piso de baldosas. El Enano despareció. Por un momento, en el aire calcinado de la siesta, quedó flotando un ancho anillo mágico de humo.


BALCÓN A LA CALLE

-Decime, ¿no es aquélla la menor de las Aparicio?
-No, mamá: es la del medio. La menor se casó y vive en Buenos Aires.
-La casaron, querrás decir.
-Pero mamá…
-Es la verdad. La casaron de apuro. Y encima por la iglesia y vestida de blanco. Qué papelón. ¿Así que la del medio?
-Creo que se llama Delia.
-Claro, como su madre, que de joven era una preciosura. Nada que ver con esa especie de lauchita…Allá va la profesora de piano. Francamente, hay que tener coraje. ¿Qué lleva en la capelina.? ¿Margaritas? Si la memoria no me falla, ha de andar por los cincuenta largos.
-No los aparenta.
-Por favor, A la legua se le nota el pelo teñido. Como te de decía, la madre, ¡qué mujer preciosa!. Una sirena. Mi primo Luisito le arrastraba el ala, pero al hablar con ella se desilusionó. Era tartamuda. ¡Qué ganas de comer un helado! Decile a la Rosa que baje a comprarme uno en la granja.
-Hoy es su día franco, mamá.
-Me había olvidado. Ahora ésas tienen unos humos…En mi época sólo salían para la novena. ¿Te he dicho que pienso echarla antes de fin de mes?
-Hacés mal. No te será fácil conseguir otra.
-No me importa. La Rosa es una derrochona. ¡Seis cucharadas de azúcar para endulzar un simple jarro de mate cocido...!. Mirá, mirá quien va por enfrente. ¿No te parece raro?
-No veo qué hay de raro. Es viernes, y Lolita tiene clase en la Alianza.
-Qué raro.
-¿Por qué raro?
-No te hagás la tonta. El sinvergüenza del marido la engaña con su propia sobrina, y ella tan oronda y sonriente.
-Quizá la pobre no sabe nada, mamá.
-¿Cómo que no sabe? ¿Y el anónimo?


Juan José Hernández©

Ver traducción de Verlaine por Juan J. Hernández

Vanesa Aldunate

domingo, 3 de mayo de 2009

El POPOL VUH



Introducción


El Popol Vuh, es la obra literaria más completa entre los mayas. Contiene fragmentos de la cosmogonía, religión, mitología, tradiciones de las emigraciones e historia de los quichés.


Hunahpú y Xbalanqué, los héroes gemelos


Una de las partes que componen el Popol Vuh narra las andanzas de dos pares de gemelos emparentados. Los primeros son hijos de los adivinadores de ceniza, Xpiyacoc y Xmucané, y recibieron los nombres calendáricos Hun Hunahpú (Uno Hunahpú) y Vacub Hunahpú (Siete Hunahpú).
Hun Hunahpú y Vacub Hunahpú eran grandes jugadores que gozaban de los dados y de practicar la pelota en su cancha de piedra con Hun Batz y Hun Chouen, los hijos de Hun Hunahpú. Si bien el juego de pelota está sobre la tierra, es también camino que lleva al mundo subterráneo y sombrío del Xibalbá. Hun Came y Vacub Came (Uno Muerte y Siete Muerte), señores principales del Xibalbá, enfurecieron por el estruendoso ruido que hacían los jugadores de pelota y convocaron a los demonios de la muerte y la enfermedad para decidir como derrotar y dar muerte a los gemelos. Cuatro búhos fueros enviados como mensajeros a la superficie, para invitar a Hun Hunahpú y Vucub Hunahpú a un juego de pelota en Xibalbá.
El camino a Xibalbá es largo y lleno de pruebas que los gemelos deben sortear: ríos que fluían con grandes corrientes, agudos espinos y un río de sangre. Pasan todas las pruebas y llegan a un lugar donde encuentran una encrucijada con cuatro caminos de cuatro colores diferentes Aquí, los gemelos se equivocan al elegir el negro y allí comienzan sus penurias. Al llegar a Xibalbá saludan a los dioses del inframundo, que en realidad son muñecos de madera vestidos con los ropajes de los señores. Los hombres del Xibalbá reían con ganas, seguros de su triunfo. Ofrecen asiento a HunHunahpú y Vucub Hunahpú en una banca que no es común, sino una laja ardiente.
...y en el banco se quemaron. Se pusieron a dar vueltas en el banco, pero no se aliviaron y si no se hubieran levantado se les habrían quemado las asentaderas. Los del Xibalbá se echaron a reír de nuevo, se morían de la risa.
Como prueba final, los señores del Xibalbá dieron a los gemelos cigarros y ocotes que debían permanecer encendidos sin consumirse durante la noche que habían de pasar en la Casa Obscura. Al amanecer, los dioses de la muerte constataron que los gemelos no habían cumplido su tarea: sus antorchas y cigarros se habían extinguido.
Engañados y derrotados por los señores del Xibalbá, los gemelos fueron sacrificados y se les enterró en el juego de pelota del inframundo. Como prueba de la derrota, los dioses del más allá colocaron la cabeza de Hun Hunahpú en un árbol si frutos. De inmediato el árbol se cubrió de frutos y la cabeza se confundió entre los demás frutos.


El Origen de Hunahpú y Xbalanqué


En el inframundo la doncella Xquic se entera de la existencia de un árbol sin frutos que cuando la cabeza de Hun Hunahpú, uno de los héroes gemelos del Popol Vuh, es colocada en él, este se cubrió de jícaras y Xquic va a verlo. La muchacha se pregunta si será posible cortar algunos frutos y la cabeza de Hun Hunahpú la escucha y contesta diciendo que los frutos no son sino cráneos. Pero la joven pide algunos, sin miedo. Al escupir en su mano, la calavera la preña y le cuenta:
En mi saliva y mi baba te he dado mi descendencia. Ahora mi cabeza ya no tiene nada encima, no es más que una calavera despojada de la carne. Así es la cabeza de los grandes príncipes, la carne es lo único que les da una hermosa apariencia. Y cuando mueren espántense los hombres a causa de los huesos. Así es también la naturaleza de los hijos, que son como la saliva y la baba, ya sean hijos de un Señor, de un hombre sabio o de un orador. Su condición no se pierde cuando se van, sino se hereda; no se extingue ni desaparece la imagen del Señor, del hombre sabio o del orador, sino que la dejan a sus hijas y a los hijos que engendran.
El padre de Xquic nota su embarazo y exige saber quien es el padre. Ella niega haber conocido hombre alguno, pero no convence a su padre, quien decide matarla.
Los búhos mensajeros llevan a la joven hacia el sacrificio pero ella logra ablandarlos y la perdonan. En vez de traer el corazón humeante, regresan con una gran bola de incienso, sangre de los árboles. Al quemar el incienso los señores de la muerte se ensimisman tanto con la fragancia que se olvidaron de los búhos, quienes conducen a la muchacha hasta la superficie de la tierra. Es así como fueron engañados y derrotados por la doncella los señores de Xibalbá.
Al llegar a la casa de Xmucané, madre de los gemelos asesinados, Xquic declara que su nuera, esposa de Hun Hunahpú, pero la mujer la rechaza, pues cree que sus hijos han muerto y no quiere saber nada de la doncella preñada. Sin embargo, la envía a la milpa de Hun Batza y Hun Chouen a traer una red de maíz, a sabiendas de que en el lugar no hay una sola mata de maíz. Ella regresa con la red llena de mazorcas y así prueba ser la esposa de Hun Hunahpú.
Xquic dio a luz a los hermanos gemelos Hunahpú y Xbalanqué, a quienes su abuela no quería, a pesar de ser hijos de Hun Hunahpú –al igual que Hun Batz y Hun Chuen, sus hermanos.
Mientras estos bailaban, ejercían finas artes y música, Hunahpú y Xbalenqué vagabundeaban por los bosques y mataban animales con sus cerbatanas. Los malvados hermanos mayores les arrebataban su caza y sólo les dejaban huesos y sobras.
Un día, los gemelos regresaron con las manos vacías y dijeron a sus hermanos que los pájaros heridos habían quedado trabados en los árboles. Hun Batz y Hun Chouen accedieron a trepar al árbol, pero este crecía a medida que ascendían, milagrosamente hasta alcanzar gran altura. Asustados los hermanos pidieron ayuda a Xbalanquéy Hunahpú y éstos les recomendaron: "Desaten sus taparrabos, enrédenlos de la cadera con un extremo largo por detrás, como cola, y podrán moverse con mayor facilidad". Al hacerlo, Hun Batz y Hun Chouen se convirtieron en monos, por el engaño de sus hermanos menores, Xbalanqué y Hunahpú, pero no fueron olvidados, estos dos monos se convirtieron en patronos de artistas, bailarines y músicos.

Bajar texto completo “Popol Vuh o Libro del consejo de los indios Quichés” gratis en http://www.librodot.com/

Vanesa Aldunate

miércoles, 17 de diciembre de 2008

FRAGMENTOS FANTÁSTICOS




LOS PATIOS DEL TIGRE

El tigre, aquel espejo del odio y el espanto.Von Jöcker, Siglo XVIII

Fueron siempre los pájaros los que anduvieron en los patios de mi infancia.A la claridad del canario se sumó el gritito entrecortado del calafate, el vuelo diminuto de los bengalíes. Algún mono hubo, pero fue efímero. Agregaba mi abuelo a la magia reinante sus oros de Gran Maestro. Sus libros que, de a poco, fueron siendo mis pájaros. Un tío viajó y en una gran jaula trajo un tigre. Lo aseguraron a una cadena y esperaron que lo viera. Su garganta me llamó; aparecí. El espanto y la maravilla me helaron.Desde ese día los patios dejaron de ser tales. Fueron selvas de mármol y mosaicos gastados en donde el terror habitaba.Era feliz. Tocaba el misterio a diario y no desaparecía. Me acostumbré ávidamente a lo extraño.Cuando alguien ordenó su encierro en el Zoológico, lloré. Entonces comenzaron mis fugaces visitas; temblaba cerca de su jaula. Su rugido era música tristísima para mí. Le imploraba a su memoria de fiera el recuerdo. El día en que me fui a despedir de él para siempre me olió, detuvo su andar en círculos. Una sombra humana le cruzó la mirada. Intenté tocarlo. El griterío prudente me clavó en el piso. Pensé un adiós, suavemente me marché. Más tarde supe de su muerte. Su carne fantástica se juntó en el polvo a otras carnes. He crecido. Guardo de mi infancia sus huesos en mi alma, los libros en mi sangre. Pero cuando llegue el fin y me miren los ojos que aún no he visto, pienso que será el tigre incierto de la locura el que me lleve tanteando a la nada, aquel tigre de titubeo y delirio del suicidio que en su boca me ahogará clamando.O tal vez mi viejo tigre, rayado por la piedad, quiera devorarme como a un niño.

Miguel Angel Bustos

Fragmentos Fantásticos (1965)

EL TIGRE



EL TIGRE

¡Tigre! ¡Tigre! ardiendo brillante
En los bosques de la noche,
¿Qué ojo o mano inmortal
Pudo idear tu terrible simetría?

¿En qué abismos o cielos lejanos
Ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Y qué mano osó ese fuego sujetar? ¿Y que hombro y qué arte
Torció las fibras de tu pecho?
Y al comenzar tu corazón a latir,
¿Qué mano terrible o pie terrible?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En cuál horno tu cerebro?
¿Qué yunque? ¿Qué puño terrible
osó ceñir su terror letal? Cuando los astros arrojaron sus lanzas
Y humedecieron sus lágrimas el cielo,
¿Sonrió al contemplar su obra?
¿Aquel que creó al Cordero, te creó a ti?

Tigre! ¡Tigre! ardiendo brillante
En los bosques de la noche,
¿Qué ojo o mano inmortal
Pudo idear tu terrible simetría?
William Blake
Cantares de Experiencia (1794)

EL OTRO TIGRE


El otro tigre
And the craft that createth a semblance
MORRIS: Sigurd the Volsung, 1876

Pienso en un tigre. La penumbra exalta
la vasta Biblioteca laboriosa
y parece alejar los anaqueles;
fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
él irá por su selva y su mañana
y marcará su rastro en la limosa
margen de un río cuyo nombre ignora.
(En su mundo no hay nombres ni pasado
ni porvenir, sólo un instante cierto.)
Y salvará las bárbaras distancias
y husmeará en el trenzado laberinto
de los olores el olor del alba
y el olor deleitable del venado.;
entre las rayas del bambú descifro
sus rayas y presiento la osatura
bajo la piel espléndida que vibra.
En vano se interponen los convexos
mares y los desiertos del planeta;
desde esta casa de un remoto puerto
de América del Sur, te sigo y sueño,
oh tigre de las márgenes del Ganges.
Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
que el tigre vocativo de mi verso
es un tigre de símbolos y sombras,
una serie de tropos literarios
y de memorias de la enciclopedia
y no el tigre fatal, la aciaga joya
que, bajo el sol o la diversa luna,
va cumpliendo en Sumatra o en Bengala
su rutina de amor, de ocio y de muerte.
Al tigre de los símbolos he opuesto
el verdadero, el de caliente sangre,
el que diezma la tribu de los búfalos
y hoy, 3 de agosto del 59,
alarga en la pradera una pausada
sombra, pero ya el hecho de nombrarlo
y de conjeturar su circunstancia
lo hace ficción del arte y no criatura
viviente de las que andan por la tierra.
Un tercer tigre buscaremos. Éste
será como los otros una forma
de mi sueño, un sistema de palabras
humanas y no el tigre vertebrado
que, más allá de las mitologías,
pisa la tierra. Bien lo sé, pero algo
me impone esta aventura indefinida,
insensata y antigua, y persevero
en buscar por el tiempo de la tarde
el otro tigre, el que no está en el verso.
Jorge Luis Borges
El hacedor (1960)

domingo, 30 de noviembre de 2008

miércoles, 8 de octubre de 2008

HIMNOS A LA NOCHE



II

¿Ha de volver siempre la mañana? ¿No tendrá nunca fin el poder de la tierra? Siniestra agitación devora el vuelo celestial de la noche que se acerca. ¿No va a arder para siempre la ofrenda secreta del amor? Los días de la luz están contados; pero fuera del tiempo y del espacio está el imperio de la noche. El sueño dura eternamente. Sagrado sueño — no escatimes la felicidad a los que en esta jornada terrena se consagran a la noche. Sólo los insensatos te ignoran y no conocen otro sueño que el de la sombra que tú, compasiva, arrojas sobre nosotros en el crepúsculo de la noche verdadera. Ellos no te sienten en el dorado mosto de las uvas — ni en el aceite milagroso del almendro, ni en la parda savia de la amapola. No saben que eres tú la que envuelve los pechos de la tierna muchacha y convierte su regazo en un edén — no sospechan siquiera que tú, desde antiguas historias, sales a nuestro encuentro abriéndonos las puertas del cielo, trayendo la llave de las moradas de los bienaventurados, silenciosa mensajera de infinitos misterios.

Novalis (Friedrich von Hardenberg)

(1772-1801)

Traducción de Rodolfo Hässler

Foto: www.poeta_gotico.kit.net

LLEGADA DE UN JAGUAR A LA TRANQUERA



Está el hombre presente.
El filo de la medianoche.
La tormenta de la ex-tormenta.
El cazador al viento.

Lo inmediato ni aparece ni desaparece,
está desnudo en medio del contraamparo,
la no-guardia de lo imperfecto.
y el canto del azul zorzal.

La lluvia es agua de oro en lo inmediato del corazón,
el cosmos es el ensayo primero y sangrante de lo infinito.

La sangre lava el azul imperfecto de la Tierra, y vuelve
todo a la morada de la alegría;

¿Me disculparé ante el tigre por este “ensayo filosófico”?

La noche me ha colocado en un castillo en medio del palmar de Dios.
El alba es el encantamiento popular del planeta.
Buenas albas, dolor.

Francisco Madariaga
De Llegada de una jaguar a la tranquera, 1980
En La poesía del cincuenta (Selección de Daniel Freidenberg)
Buenos Aires, CEAL, 1981